Derek cerró la puerta y se acercó más a ellos, su rostro estaba serio y les miraba fríamente. María y su padre, no les quitaba la mirada de encima, verle tan callado mirándoles, les aterraba. —Bueno, me dirán. — habló rompiendo el silencio. —Vamos hablar y aclarar todo. —Te lo diremos, quiero que escuches y no nos interrumpas. — pidió el padre, Derek se limitó solo asentí. —Yo andaba mal con tu madre, tú ya habías nacido. Conocía a María, de hecho, estaba enamorado de ella. Pero, me casé con tu madre. — Derek miró a María que tenía sus mejillas mojadas por las lágrimas. —Cuando nos volvimos a reencontrar, María y yo, nos acostamos. La emoción de volverla a ver, de tenerla cerca. Esa noche, hicimos a Damián, tu hermano. Hijo, amo a María, la amo y la perdí por culpa de tu abuelo. —Padr

