Jade
No puedo creer que por fin este aquí, miro todo a mi alrededor viendo la gran diferencia que hay entre, nuestra manada y está, el decorado es muy sencillo, aunque debo decir que luces bastante bien. Permanezco junto a las lobas de mi manada, escuchando la bienvenida de la que parece ser la hija de los alfas, aunque es muy joven al parecer, aunque admito que se ve muy linda, me distraigo con todo a mi alrededor, a medida que avanzamos hacia las habitaciones, arrastró mi maleta tranquila, esperando que me asignen mi habitación. Al llegar, paso junto a la chica que me párese escuché se llama, Mili, detectando en ella un rastro de un olor que a alterado a mi loba, lo que me confunde un poco, pero se que ella no es mi compañera, si no que ha estado cerca de el, aunque no puedo preguntar si lo ha visto, porque ni siquiera se quién es, así que solo entro a la habitación, y sonrió feliz al saber que está noche lo podré encontrar, mientras disfruto de la comida que nos han traído, ya que como dicta la costumbre en estos bailes, no podemos salir, a ningún lado hasta que sea hora de ir al baile, no puedo dejar de pensar en ese olor, es una mezcla de lluvia y fuego de chimenea, lo que combina bien con el mío, ya que huelo a tierra mojada y chocolate caliente, mi mamá piensa que mi aroma es raro, pero ahora que por fin pude oler ese rastro de mi compañero, se que es porque juntos olemos a un día lluvioso perfecto.
No paro de sonreír desde que Flor mi loba detecto a nuestro compañero, así que debo esmerarme con mi arreglo, me ducho temprano para dejar que mi cabello se seque naturalmente, ya que quiero que quede ondulado a diferencia de otras lobas que se que les gusta más alaciar su cabello, comienzo a maquillarme destacando mis pestañas y mis ojos verdes, mi mamá dice que son lo que más llama la atención, pero yo creo que mis labios son los que más destacan, así que los voy a pintar de rojo, pero en un tono suave, solo quiero que luzcan más carnosos, para que el quiera besarme, el solo pensar en eso me hace sonreír, me preguntó cómo será, si será alto, o si será musculoso, aunque también pienso si me va a querer, por qué temo que me rechace, nunca he sabido que rechacen a alguien, pero es una posibilidad, que me rechace porque no le guste, aunque ningún lobo va en contra de el vínculo por lo doloroso que puede ser.
Flor: No te preocupes mi niña, se que el nos va a querer -escucho su voz tranquilizadora en mi cabeza,
Jade: Y si no le gustamos, somos lobas pequeñas, y la verdad no somos muy fuertes- lo digo algo desanimada, mientras me veo en el espejo, notando a mi compañera de habitación moverse detrás de mi.
Flor: Claro que no, somos perfectas, estoy segura que la diosa nos dará a un buen compañero, alguien que nos cuide y nos ame, a pesar de ser pequeñas y no tan fuertes- escuchar sus palabras me tranquiliza un poco.
Jade: Tienes razón, nuestro compañero nos amara tal como somos, no me voy a preocupar por eso- sonrió de nuevo pues es verdad la diosa nos debió de dar un buen lobo- entonces terminaré de ponerme bonita para que el vea que tiene una compañera linda.
Hablar con Flor siempre me tranquiliza, desde que la tengo hace un mes, creo que ha sido lo mejor que me pudo pasar, porque ella siempre sabe que decir para que me sienta mejor. Después de terminar mi maquillaje, y peinar mi cabello para que quede suelto pero a la vez de una vista tentadora de mi cuello, me levanto para ponerme mi vestido, el cual he escogido con mucho cuidado. Un lindo vestido verde esmeralda, que se ajusta perfectamente a mi cuerpo, dejando ver mi figura, suelto de la falda, la cual me llega hasta la rodilla, sin mucho volumen pues no me gustan tan esponjados, me pongo mis tacones, para verme un poco más alta, y que mis piernas se vean más largas, el escote en corazón, da una pequeña vista de mi pecho sin ser demasiado atrevido, me coloco el collar de la luna que me dio mi mamá para tener suerte, y poder encontrar a mi compañero, me miro a al espejo, admirando como quede, ruego a la diosa que le guste, para que no me rechace y podamos estar juntos.
Escucho el suave llamado de la hija de los alfas, para reunirnos y poder irnos, lo que solo me hace ponerme más nerviosa, salgo junto a mi compañera de habitación, caminando lo más tranquila que puedo, detectando aún el ligero rastro del aroma de mi compañero. Me reúno con las demás lobas, aunque no puedo dejar de ver a la hija de los alfas, y preguntarme que tiene que ver con mi compañero, serán amigos, o solo conocidos, o tal vez novios, sacudo la cabeza haciendo a un lado esa idea, tal vez solo es porque son miembros de la misma manada, aunque el hecho de pensar que mi compañero tenga alguna novia, me llena de celos, por qué el es mio, aunque aún no lo sepa. Apartó mi mirada y simplemente escucho sus instrucciones de no correr y evitar el caos, es muy amable que piensen en el bienestar de todos, porque los lobos suelen correr sin importar lo que tengan enfrente solo importa llegar a tu pareja, así que solo asiento y me tranquilizó, sabiendo que Flor se va a controlar, y que pronto estaré en sus brazos, sintiendo su calor, y probando sus labios como siempre soñé, el pensar en esto me hace suspirar imaginando ese momento especial, cuando por fin lo tenga frente a mi, oh diosa por favor déjame encontrarlo y tener mi tan soñado amor eterno.