Rebato el cajón por completo pero no logró encontrar absolutamente nada, lo cierro y busco en el siguiente cajón del escritorio. Levanto un par de hojas y entonces veo un cable blanco, lo jalo y verifico que si es lo que buscaba. Lo tomo entre mis dedos y de un golpe seco cierro el cajón. Voy hasta la cama y agarro el artefacto electrónico que saque hace cuatro días del cuarto de mi madre, aquel artefacto que aún no había tenido el valor de encender por miedo a lo que encontraría, pero ya no puedo más y la curiosidad me carcomió por completo, lastimosamente cuando quise encenderlo este no respondió debido a la falta de batería. Conecto la entrada del cargador al teléfono y lo enchufo en el tomacorrientes que está detrás de mí mesita de noche, dónde nadie podrá verlo. Me siento en mi ca

