Orión comía nervios, el fin de semana paso y su rut a diferencia de otras veces fue más largo, más tortuoso, y mil veces más doloroso que todos los de su vida. Llamó un par de veces a Noah pero este desconecto el teléfono.
Ahora siendo martes ya no daba mas. Estaba fuera del condominio del omega esperando que contestara el teléfono, hacia frio y llevaba ropa gruesa, llamó varias veces pero no obtuvo respuesta.
Ahora esperaba que Julián llegara luego de que lo llamó para pedir información del omega. Julián fue sospechoso, le dijo que esperara porque extrañamente Noah había estado actuando extraño desde que acabó su celo. Orión aún se sentía abatido por la sola palabra y receloso por la forma que actuó la última noche que estuvo con él.
" ¡por fin llegas! Dijiste que le sucedía algo y llevo esperando 40 minutos"
Julián apenas se contuvo de preguntar porque simplemente no subió. Ambos se dirigieron al departamento pero Julián sólo sacó las llaves y una bolsa de su mochila, se las entregó a Orión y dando un par de golpes en su hombro le deseo suerte. Orión no se atrevía a entrar, dio un par de vueltas frente a la puerta antes de insertar la llave mientras planeaba la mejor manera de disculparse.
Dio vuelta la llave y en cuanto la puerta se abrió unos centímetro pudo sentir el aroma. Era tan intenso que llegaron corrientes eléctricas de todo su cuerpo acaban en el mismo lugar. Entró respirando lentamente para regular su propia temperatura que subía por las nubes para ese momento, dejó la bolsa y la llave sobre la mesa de la cocina americana. Miró el lugar, estaba muy ordenado pero solitario.
Fue hasta la habitación, el aroma se hacía más intenso pero se dio cuenta de que no era aroma a celo, más bien era sólo el fuerte aroma de las feromonas del omega invadiendo todo el sitio.
Se quito el saco y lo dejó en una silla cerca de un escritorio, caminó hasta la cama donde había un bulto oculto bajo muchísimas mantas.
Agarró alguna parte del cuerpo debajo de las frazadas y se acercó a la cabecera para susurrar el nombre del chico. No necesitaba verlo para saber que estaba ahí. "cariño, despierta" el alfa deslizó un poco la manta dejando la mitad de su omega al descubierto, este batió sus pestañas aclarando sus ojos y visualizo al alfa, en cuanto sus ojos chocaron se movió cubriendo un poco su nariz dejando sólo sus ojos a la vista.
"¿qué haces aquí?" cuestionó con voz suave y atrayente. Orión revolvió con sus labios el cabello del menor.
"¿recién acabó? Julián me pidió que te trajera algunas cosas"
"mmm hueles tan bien, te extrañe mucho" se enrosco un poco abrazando algo que orion no alcanzaba a ver. El alfa sintió com se infló su pecho, quizás el omega aún estaba embriagado por las feromonas ya que era tan sincero que Orión solo quería lanzarse sobre él.
"tú igual hueles muy bien" suspiro capturando el dulce aroma que lo hacía sentir tan bien "perdona bebé, no quería actuar como un idiota, no estaría con alguien más"
Espero la respuesta del omega ante su aclaración, y era verdad, él no engañaria a su omega, no sabía siquiera la razón para tratar así al omega. "Esta bien alfa" estiró su mano para atraer el rostro del alfa aún más a su cuello, disfruto un segundo el contacto de la nariz del sujeto en su piel, realmente aún estaba sensible por el celo, quería abrazarse al tipo y ser contenido y así lo hizo.
Giro su cuerpo en dirección al alfa, este noto a simple vista que lo que él omega abrazaba era una prenda de ropa la cual era la camisa que dejó hace un tiempo ahí. Se sintió acalorado pero de una manera diferente. Levantó la manta encontrando a su chico solo en un short y camisa delgada sin mangas, se quito los zapatos y subió los pies al colchón para recostarse por completo a su lado. Abrazo el delgado cuerpo dejando que el más joven pusiera entres sus piernas una de sus extremidades, el aroma era intenso y el más joven se negaba a despertar de ese letargo en el que permanecía por lo debastador del celo y sus vestigios.
Como Orión lo había planeado después de eso la relación avanzó un poco más, esa semana de vacaciones decidió que era momento de llevarlo a su casa. Quería que conociera a su familia y el lugar donde pasaba la mayor parte de los días, también quería llevarlo a su apartamento, lugar donde planeaba convencerlo de vivir juntos.
Dos días después de que Orión estuvo seguro que no quedaban rastros del celo de Noah, lo invitó.
La pierna del omega daba pequeños brinquitos en su asiento. Estaba nervioso, su primer pareja ¿Por qué eso eran verdad? ¿Una pareja? Cuando está pregunta paso por su mente giro en dirección al alfa que sonreía de oreja a oreja manejando rumbo a la casa de su familia. Puso su mano sobre la rodilla del omega tratando de tranquilizarlo sin saber siquiera que era lo que pasaba por la cabeza del omega.
Noah quiso preguntar pero se sentía avergonzado de hacerlo. Cuando llegaron a la mansión del alfa Noah comenzó a sentirse cada vez más nervioso. Sintió que se acumularon sus nervios en su garganta. Pasaron el primer portón, algunos perros salieron a recibir el auto siendo rápidamente llamados por un trabajador de la casa.
-ni siquiera se donde trabaja y como tiene tanto tiempo para mi-suspiro y el automóvil se detuvo.
La presentación fue normal, la mamá lo había recibido sonriente realmente acogedora. Estaba encantada, el chico era precioso y junto a su guapo hijo podía imaginar como eran como pareja. Como sería una familia de estos dos, niños preciosos, una relación estable, una pareja que en vez de hundir a su hijo lo sacara a flote de todo lo que soporto durante tanto tiempo.
Es que no sólo era la enfermedad que padecía su papá, la crianza de sus hermanos, cuidarla a ella y sacar y mantener a flote los negocios. Sino también abandonar sus sueños, verlos destruidos, debastados, por un omega interesado solo en los aspectos económicos. Es que su hijo quedó en trozos por ese chico. Los anhelos de su vida se fueron lejos durante tantos años.
"¡¿y desde cuando son novios?!" preguntó mmer, el hermano mayor de los gemelos. Orión lo vio directamente, rasco su cuello y vio a su omega que estaba inclinado sobre el sofá para hablar con él menor. - "nosotros no..." - se vio interrumpido en este momento por su omega.
"¿su hermano no les dijo? Aún somos sólo amiguitos"
"no nos mientas, no somos tan pequeños" respondió uno cruzandose de brazos. "mi hermano siempre huele a ti, y tu también hueles como él, si no son novios como es posible" completo el otro.
Los chicos eran alegres, divertidos, hablaban en pareja y también molestaban mucho al alfa. Como pocas veces en el tiempo que lo conocía Noah vio una faceta que no tenía en su memoria.
Estaba a gusto, le encantaba ver al alfa nervioso por los ingeniosos comentarios de su mamá, las divertidas ocurrencias de sus hermanos, los chicos eran niños y su mamá hermosa.
" con tal que no seas como ese acosador, quiero que tengan muchos sobrinos para mi" dijo uno. La atención de Noah se centro en la palabra acosador. "a mí no me gustan los niños pero igual los ayudaría a cuidarlos" conversaron entre ellos algunas cosas más y Orión se puso algo reticente.
"aún ni siquiera me ha propuesto nada y menos me habló de algún acosador..." Noah dijo esto viendo al alfa que ahora estaba queriendo correr para pedir perdón sin tener claro por qué.