Capítulo 1.2

2271 Words
- Disculpa, padre, que me entrometa, pero fue inevitable que pudiera escuchar la conversación que sostienes con mi hermana al estar la puerta del estudio abierta –empezaba a hablar Suki, quien no escuchó por casualidad, sino que lo hizo adrede porque sabe que cada vez que su padre pide hablar con Kazumi es para llamarle la atención, cosa que a la hija menor le fascina escuchar por la envidia que guardaba por su hermana mayor-. Si Naoki quiere cancelar el matrimonio con mi hermana, yo hablaré con él para convencerlo de que no lo haga. - Mi querida Suki, ¿harías eso por papá? –preguntó Kenzo cansado, pero con un notorio amor en su mirada, algo que Kazumi nunca encontraba para ella en los ojos de su padre. - ¡Claro que sí, papito! Tú sabes que yo te quiero mucho. Sé lo que te esfuerzas a diario para sacar adelante a la importadora y quiero ayudarte a que ya no estés trabajando tan arduamente. Mereces poder relajarte y dedicarte a pasar más tiempo con tu familia –Suki se había acercado a su padre, tomado sus manos y dejado un beso en ellas. De reojo miraba a su hermana, quien no dejaba de mirar el suelo del estudio por lo apenada que se sentía. En su interior, Suki gozaba ver así a Kazumi, rebajada a la nada, un sentir muy insano en una relación entre hermanos, pero la hija menor de Los Shimizu era una mujer muy egoísta, vanidosa, déspota y malcriada, así que no se podía esperar que proviniera de ella algo diferente -. Ahora mismo me voy a comunicar con Naoki para consultarle cuándo podemos hablar de este tema, así tu cita de mañana con él se cancela. - Gracias, hijita, mi niña bonita –soltó Kenzo besando las manos de Suki-. Deberías aprender de tu hermana menor, Kazumi, y ser un poco más empática con tu familia. Retírate a descansar, ya es hora de que todos lo hagamos –Kazumi solo pudo emitir un débil «lo siento mucho, padre», y se retiró del estudio. Suki llamó a Naoki, quien le contestó casi de inmediato. Esos dos ya se habían conocido íntimamente hace un par de meses atrás, en el cumpleaños número veintitrés de la médica. El joven Yamazaki quería pasar la noche con ella, ya que, al estar comprometidos, era un hecho que se casarían, pero Kazumi no quiso, ya que no lo amaba y ella estaba completamente segura que solo después del matrimonio estaría obligada a tener que consumar la relación, pero no antes. El rechazo hizo que Naoki se llenara de ira y decidiera pasar la noche con la primera mujer que se le cruzara en el camino, la cual fue Suki. Desde esa noche la hija menor de Kenzo y Akane Shimizu supo que Naoki era el hombre que quería para ella, pero saber que debía casarse con su hermana por el bien de la empresa familiar la había contenido de hacer todo lo posible e imposible por impedir ese matrimonio, por lo que no desaprovecharía esta oportunidad que se le presentaba. - ¿A qué debo tu llamada, Suki? Has estado evadiéndome desde esa noche en la que fuiste mía –soltó Naoki con una voz ronca, deseosa por tener a Suki una vez más. - Lo hacía porque el matrimonio con mi hermana era necesario para la tranquilidad de mi padre y estabilidad económica de mi familia, pero ahora que me he enterado de que quieres cancelar la boda, creo que es una oportunidad para decirte lo que quiero –dijo Suki sonriendo al escuchar que a Naoki ya lo tenía atrapado. - Entonces no te detengas y dímelo. - Te quiero a ti, Naoki Yamazaki. Desde que pasamos juntos esa noche no he podido dejar de pensar en ti –la melosa voz de Suki hizo que el interés que despertó en Naoki ardiera con más fuerza. - Suki, paso por ti en media hora. Lo que tengas que decirme, quiero que me lo digas mirándome a la cara. - Pero ¿y el cumpleaños de Yuki? - Tu hermana ya se encargó de malograrme este momento junto a mi amigo, así que pudo excusarme diciendo que tengo que ir a verla. En media hora paso por ti. Espérame en la esquina posterior de tu casa, no quiero que me vean o reconozcan mi auto. Esa noche nuevamente ese par se burlaba de Kazumi y se enredaban entre las sábanas del placer pecaminoso que era su romance, ya que todo comenzó por darle la contra a la médica, y algo que nace de la ira, la envidia, el rencor no es bueno ni puro. Suki convenció a Naoki a no cancelar la boda, sino a hablar con su padre para que realicen un cambio de novia. El joven Yamazaki estaba embrujado por la destreza de la hija menor de Los Shimizu en la cama que no dudó en aceptar lo que le pedía, y a primera hora de la mañana siguiente buscó a su padre para hablar sobre su futura boda. Al principio el padre de Naoki no quería dar su brazo a torcer porque lo normal era que él, al ser el primer hijo de su familia que se casaba, lo haga con la hija mayor de Los Shimizu, pero Naoki señaló un largo listado de motivos que tenía para no aceptar a Kazumi como su esposa, algo con lo que el padre estuvo de acuerdo, así que propuso cancelar la boda. Sin embargo, Naoki le dijo que no quería cancelarla, sino que cambiaran a la novia. Al padre no le pareció bien lo que pedía su hijo, pero considerando que así Kenzo Shimizu podría aún cerrar trato con él sin problemas terminó aceptando la propuesta de su hijo. Esa mañana, Naoki y su padre se presentaron en la casa de Los Shimizu para hablar sobre el cambio de novia para la boda de sus hijos. El padre de Naoki expuso el deseo de su hijo por contraer matrimonio con una Shimizu, pero no con Kazumi, sino con Suki. «Ella heredará tu empresa por estar interesada en los negocios de tu familia, no como tu hija mayor que es médica, por lo que no seguirá con tu legado. Si Suki es la esposa de Naoki, mi hijo será quien dirija tu empresa, así nuestros negocios se unificarán y se harán más fuertes. Además, mi hijo será más feliz con Suki, quien es muy bella y atenta con él». Kenzo aceptó la propuesta sin pensar en los sentimientos de Kazumi, quien no amaba a Naoki, pero el que la estuvieran haciendo a un lado después de haber comunicado el compromiso de ella con el heredero Yamazaki a la alta sociedad de Tokio no la dejaba bien parada. Kazumi estaba bajando las escaleras para irse a trabajar cuando vio a Naoki junto a su padre salir del estudio de Kenzo hablando muy alegres. Ella apuró el paso para saludar a su prometido y futuro suegro, ya que quería resarcir el error que tuvo la noche anterior para evitar que su progenitor se vea perjudicado. Naoki la miraba con desprecio y el padre de este con un poco de pena, ya que le hubiera encantado que esa joven tan talentosa sea parte de su familia, pero, tras escuchar los motivos de su hijo para despreciarla, entendió que ella no era la adecuada para brillar al lado de Naoki, ya que ambos estaban interesados en temas distintos. Kazumi iba a empezar a disculparse por lo sucedido anteriormente, pero su padre la detuvo, diciéndole que lo espere en su estudio mientras despedía a las visitas. - El padre de Naoki ha venido a primera hora de la mañana a hablar conmigo sobre el cambio de novia para la boda –dijo Kenzo ni bien entró al estudio mientras caminaba para sentarse en su silla detrás de su escritorio. Kazumi lo miraba sorprendida, pero aliviada a la vez, ya que su padre no perdería el contrato que tanto esperaba concretar, aunque ella quedara como una repudiada-. ¿Entiendes que este cambio no te favorece en lo absoluto ante una futura posibilidad de conseguir un matrimonio para ti? –preguntó Kenzo mirando con algo de pena a su hija mayor, ya que al casarse la menor antes que ella no la dejaba en una buena posición ante el resto de familias de la alta sociedad japonesa. - Eso es lo de menos, padre. Estaba preocupada porque perdiera el contrato por el cual ha luchado tanto, y me alegra saber que no será así –Kazumi tenía un noble corazón que nadie en su familia se merecía ni compartía con la joven médica. - Bien, me alegra tu actitud de aceptación. Ahora puedes ir a hacer tu día. Debo comunicar el cambio a tu madre y a Suki, con quien tendremos que asistir hoy a la cena que Los Yamazaki ofrecerán para formalizar el nuevo compromiso. No te preocupes si no puedes participar de ella, ya que preferimos que no lo hagas porque puede ser incómodo para ti –sin decir más, Kenzo dejó su silla y se retiró del estudio. Kazumi juntó sus manos y agradeció que todo se haya solucionado favorablemente para su padre, para su familia y para ella, ya que aceptar casarse solo lo hizo por ayudar a Kenzo y que los suyos no perdieran las comodidades a las que estaban acostumbrados, mas no porque le interesara Naoki. La mañana se desarrollaba tranquila. No hubo cirugías de emergencia, solo las programadas muy temprano para luego atender algunas consultas. Toda hacía ver que después del almuerzo podría dedicarle un par de horas al trabajo administrativo y de ahí a casa, a descansar. Sin embargo, después del almuerzo su hermana menor la estuvo buscando en el hospital, hasta que dio con ella, y si Suki quería hablar con Kazumi no era justamente para felicitar, halagar o compartir una buena noticia con la médica. - Hasta que pude dar contigo –dijo Suki al ingresar al consultorio de Kazumi sin saludar ni agradecer a su hermana por dejarla pasar. - El hospital es grande y nunca se sabe en donde voy a estar por las labores que tengo asignada –se excusó Kazumi lamentando una vez más no poder tener una bonita relación con su hermana menor. - No he venido para hablar contigo sobre tu tan importante labor en este lugar. ¿Ya te enteraste de la buena nueva? –en el rostro de Suki se notaba las ganas que tenía de humillar una vez más a su hermana-. Hoy por la mañana el padre de Naoki habló con papá y le pidió que yo sea la novia con quien su hijo se case. - Felicitaciones, Suki. Serás una hermosa novia –dijo Kazumi con una sonrisa e hizo una reverencia de 90° grados. - ¿Estás feliz por mí? No te creo. De seguro estás que revientas porque te quité a tu prometido, pero era algo que se veía venir, soy más bella y agradable que tú, cualquiera me prefiere a mí por encima de ti –decía Suki y Kazumi se imaginaba los recursos que su hermana había utilizado para convencer a Naoki de que ella fuera la nueva novia. La médica sabía de la vida lasciva que su hermana tenía a escondidas de sus padres, ya que, sin proponérselo, se topó con su historial clínico al hacer una auditoría al área de Ginecología, enterándose que su hermana ya se había realizado un aborto a los diecinueve años. Al ser menor de edad –la mayoría de edad en j***n es cuando se cumple los veinte años-, había falsificado la firma de su padre y reconocía el nombre del supuesto novio y padre de la criatura, el hijo de una familia reconocida que en ese momento tenía novia y ahora ya era un hombre casado. Todo lo que Kazumi sabía de Suki lo podía usar en su contra, pero ella no era como su hermana menor. - En verdad que sí lo estoy, Suki. Naoki es un buen hombre que tiene muchas cualidades, pero no lo amo. Si acepté fue solo para ayudar a papá. En cambio, tú sí lo amas, así que serás feliz con él, y eso me alegra mucho –aunque Suki estaba obteniendo lo que quería, le molestaba que de alguna manera le estuviera haciendo un favor a Kazumi. - Bueno, como sea. La boda será la fecha que ya estaba apartada, para no dilatar por más tiempo la firma del contrato que le interesa a papá. Esta noche será la cena entre ambas familias, pero te pido que no asistas, evítate ese mal momento. Con mamá ya nos comunicamos con el atelier que estaba preparando el vestido, ya que ahora será mío. Siento mucho tener que casarme primero, hermanita, pero así tenía que ser. La más bonita siempre es la que debe obtener lo mejor de lo mejor –dijo Suki y caminó hacia la puerta del consultorio-. Ah, y la lista de invitados cambiará, obviamente. Ya no necesitamos comunicar la unión de las Familias Yamazaki y Shimizu a tanto médico, solo a lo selecto del empresariado de Tokio. Ahora me voy, tengo mejores cosas que hacer que estar perdiendo mi tiempo contigo, hermanita –y Suki salió del consultorio sin decir más. «No sé por qué presiento que este nuevo compromiso me va a causar más sufrimiento que cuando yo era la novia», se dijo a sí misma Kazumi y continuó realizando su trabajo administrativo.
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