Capítulo 14. Manantial. Hannah corrió hasta llegar al punto en el que se suponía que Barack la esperaría, para su fortuna, él no había llegado, se sentó sobre sus rodillas tratando de respirar con calma nuevamente, lo cual consiguió al descansar unos minutos. —¿Por qué tardaste tanto?, no soy paciente. —Barack baja de un árbol con su rostro de enfado— —Disculpa, tuve un pequeño dilema en el camino, pero ya estoy aquí. —El Alfa observa las manos de Hannah, quien las tenía sucias. —Él se enoja con facilidad, decidió seguir caminando a una velocidad difícil de alcanzar para la Edhil, ella sudó a tal punto de mojar toda su ropa, la venganza del hombre hacia su impuntualidad resultaron en contra de la chica, puesto que fácilmente ella lograba reponerse. «Este hombre de verdad no se cansa»

