Alice: -Dilo de nuevo- me pide. -N-no...- digo entre avergonzada y molesta. La calidez de su habitación es simplemente acogedora, cuando entro aquí suelo mirar mucho un reloj que cuelga justo encima de su puerta, es antiguo, se ve como si fuera una reliquia, algo sacado de una película que ha heredado alguien de generación en generación. Todo parece antiguo y costoso dentro del castillo, sin duda cosas que sientes que si las tocas podrían romperse. Y yo aún me pregunto cómo es que me he llegado a acostumbrar a estos enormes techos y paredes, a simplemente verlos todos los días. -Dilo- se oye su voz de nuevo, suena insistente y está llena la habitación. No soy capaz de ver su rostro, porque estoy nerviosa, y porque yo le dije "te amo" ¡Te amo! -Repite lo que me dijiste afuera. -Yo no

