Alice:
La primera flecha dio en el blanco.
Respira...
Respira...
Cálmate
Agarre con fuerza el arco y apunte la segunda flecha.
Todo estará bien
La solté.
La flecha salió disparada rápidamente y tal como paso ayer atravesó a la otra.
Todo está saliendo bien, ahora solo la última flecha.
Relájate...
La tercera flecha dio muy cerca del blanco.
Supongo, que esto es todo. Se acabó.
Solo me dedique a esperar mis resultados. Prueba de arquería. ¿Qué tan difícil podía haber sido? Era muy buena, se supone que esta sería la prueba más sencilla que diera... o al menos se suponía que así fuese.
Dylan fue el primer en poner la nota y vi como levanto un 8
Bryan 8
Víctor 8
Martin me dedico un 8 mientras en su rostro se dibujaba una amplia sonrisa
Ahora solo esperaba un resultado.
Su vista estaba fija en una libreta escribiendo, ni siquiera me estaba mirando, vi como levanto un número.
Un gran, perfecto, y estúpido 5.
Estaba molesta.
¿Por qué me ponía un cinco? ¿¡Por qué!?
-¿Un cinco?- pero esa no había sido mi voz. La persona que dijo eso fue Martin
-Si- se limitó en contestarle
-Dos flechas en el blanco de tres, merece más que un cinco- dijo -¡Es aceptable!
-No, no es aceptable- ni siquiera le estaba prestando atención el solo seguía escribiendo
-¡Ni Sequeira la viste en toda la prueba! Solo te la pasaste escribiendo y...
-¡Ya basta!- la voz de Dylan interrumpió aquella discusión. –Es suficiente.
Martin se quedó callado después de eso, era obvio que la reprimenda no era para Levi.
Aquella discusión ya había acabado y yo solo me retire.
¿Quién lo entendía?
¿Acaso no fue el, quien me ayudo a "entrenar" ayer?
Si te ponías a pensarlo un poco, mis resultados no eran tan malos después de todo, es decir, creo que estaba debajo del promedio.
Solo olvida a Levi por un rato.
Solo olvida a Levi Domine.
Llegué rápidamente a mi habitación y me acosté, en ella solo había unas pocas chicas.
-¿Qué tal te fue?- preguntaron dos de ellas
-No muy bien- dije
-¿Has escuchado los rumores?- su tono de voz de pronto había cambiado
-¿Qué rumores?- pregunto tomándome más seriamente su conversación
-Ya han empezado a desaparecer chicos- dijo
¿A desaparecer?
-¿A dónde han ido?
-¿Qué estas tonta?- sonó irritada
-No creo entender a lo que te refieres- dije honesta
-¿Qué pasa cuando un chico con baja nota en el promedio desaparece?- me miro –Al menos aquí.
Bajas notas... igual a muerte.
-¿Quién se los llevo? ¿Cuándo?- pregunte
-Nadie sabe, solo que hoy no aparecieron para las pruebas y sus habitaciones están vacías, para este punto ya han de estar...- se quede corta sin poder terminar aquella frase.
Muertos...
-Supongo que al menos todo esto valdrá la pena si encuentran a su reina y rey aquí entre nosotros- dijo otra de ellas
Reina...
Rey...
¿A quién le importaba un carajo algo de eso?
Matar vampiros... solo para encontrar a otros vampiros no más virtuosos o nobles que ellos mismos.
-A lo mejor una de nosotras resulte ser la reina- dijo esta
-¡Nunca!- no sé en qué momento esas palabras salieron de mi boca
-¿Cómo sabes que no lo eres?
-Solo lo sé.
-No puedes solo no saber eso- dijo
-¿Entonces como lo pruebo?
-Con la corona- contesto simple
Y vuelve otra vez el asunto de la dichosa corona...
-No existe- dije recordando así que me lo había dicho el mismo Levi aquella noche
-Claro que existe- dijo
-No, no existe, créeme, se porque te lo digo
-¿Fuiste hasta su estandarte?
-Eh... no- admití –Casi nos atrapan esa noche, nadie llego hasta la habitación donde se suponía que estaba.
-Entonces ahí esta – dijo –Probemos tu valor Alice Abbadie.
Mi valor...
-¿Qué quieres decir?
-Quieres comprobar que enserio no lo eres, ¿verdad?
Todo quedo en silencio por unos momentos hasta que irrumpe aquel voto –Como- dije. Una simple palabra de cuatro letras. - ¿Cómo?
-Cuentan las profecías que la corona brillara una vez su reina este ante ella- me miro –Si te paras frente a ella y esta no brilla, pues...- vacilo –ya sabremos que no lo eres.
Eso implicaría volver a salir...
-Todo queda en ti- y con eso último se retiraron –Ojalá haya postre hoy...- fue lo último que escuche antes de que salieran
Mire alrededor de mí
¿Qué hacía aquí realmente?
Todo era como un maldito sueño
Una pesadilla.
Miré hacia mi velador y vi las cartas que escribe ayer.
Tenía que enviárselas a mama y a John.
Las tome, las guarde en mi mochila y empecé a caminar hacia la entrada de aquel enorme castillo.
Era inmenso, si tomara rutas distintas o que no conocía, apuesto que llegaría a perderme.
Las pinturas y estatus eran digna de admirar, tenían ese aspecto como de época victoriana, solo que no estábamos en la época victoriana, había tantas antigüedades que a veces daba miedo pasar a lado de una de ellas, sintiendo que quizás podrías llegar a romperlas.
Cruce aquellas enormes puertas por las que cruce la primera vez que llegue aquí. Atravesé aquel hermoso jardín. Olía a flores. Había rosas, lirios, girasoles, un millar de flores, si alguien del mundo humano llegara a visitar este lugar, nunca imaginaria que este era el castillo de un vampiro.
Llegué al buzón e introduje las cartas. Y perdí mi vista en el horizonte mirando la salida hacia el inmenso reino que lo envolvía todo.
Estaba tan cerca de la libertad, tan solo bastaba dar un paso y escapar... huir... libertad.
Pero esos pensamientos se disiparon al mirar hacia el buzón. Nunca podría hacerles eso a ellos.
Seria vivir al asecho siempre, ni un momento de paz. Ellos dos merecían lo mejor de este mundo.
Un ruido se escuchó a mis espaldas.
No sabría decir en qué momento use mis poderes, levante mi mochila y la arroje muy fuerte contra esa persona.
-¡Auch!- se oyó aquel quejido, y otro ruido al su cuerpo estrellarse contra esos matorrales.
Me acerque rápidamente a él.
-¿Pero qué haces aquí?- dije mientras lo veía en el piso
-¿No me ayudas al menos?- contesto viéndome de igual forma
-No quería golpearte- dije al tiempo que estiraba mi mano y él la tomaba-¿Qué haces aquí?- pregunte mientras lo levantaba
-Lo lamento- se disculpó –Te seguí- admitió –Solo quería saber a dónde ibas.
-¿A dónde iba?
-Cargabas una mochila- dijo mientras la apuntaba, aquella mochila que yacía en el suelo –Pensé que ibas a tratar de escapar.
-Yo no haría eso –dije, no muy convencida de mí misma.
-Rayos...- murmuro -¿Qué cargas en esa mochila? ¿Piedras? - dijo al tiempo que ponía una mano en su estómago -¿Acaso no sabes que está prohibido usar tus poderes sin supervisión de alguien?- era una pregunta retórica claro estaba. Al menos yo si sabía diferenciarlas.
-Como lo siento Andrés- dije mientras recogía mi mochila –Pero la culpa ha sido tuya.
-¿Mia?- parecía sorprendió
-Tú eres quien me ha asustado- lo mire cayendo en cuenta de algo -¿Me estabas espiando?
-Ya te lo dije- vi cómo se sonrojo un poco por mi pregunta –Solo quería saber a dónde ibas. Pensé que tratabas de escapar- volvió a repetir.
Solo suspire.
-¿Qué hora es? ¿Ya han acabado las pruebas? - pregunte
-De hecho- dijo. –Te has perdido el almuerzo – lo pensó –Nos hemos perdido el almuerzo –se corrigió.
-No creo que las señoras que lo sirven sean tan consideradas como para habernos guardado la comida ¿Y tú?
-No, tampoco lo creo- dijo mientras empezábamos a caminar dentro del castillo –Supongo que no comimos por hoy.
-Tampoco tenía mucha hambre que digamos.
-Ni yo- metió sus manos en sus bolsillos -¿Qué tal te fue el las pruebas?
-No lo sé –reconocí
-Escuche que a Katherine le fue muy bien.
-¿Enserio?
-Dijo que todos le pusieron un 7.
7...
-¿Todos?
-Si.
-mmm... ¿Hasta... Levi?- pregunte
-Si- contesto restándole importancia, estaba claro que él no sabía porque lo preguntaba
-¿Dio todas en el blanco?- cuestione enseguida
-No, solo una en el blanco y el resto de las dos muy cerca de este.
....
-¿Alice?
Solo una en el blanco...
-¿Alice?
¿Y porque a mí me puso un cinco?
-¡Alice!
Deje de caminar por su grito
-¿Qué?- cuestione mirándolo -¿Por qué gritas? Estoy a lado tuyo- se lo hice notar.
-No me estas escuchando ¿Dónde estás?
- ¡Aquí santo cielo! - grite exasperada
- ¿Por qué me gritas ahora tú? Estoy a lado tuyo- dijo repitiendo mis respuestas de hace un rato
- ¿Te estas burlando de mí?
-Tal vez- dijo mientras sonreía
Seguimos caminando después de eso. El venía hablando de algo, ni siquiera sé de qué, todo en lo que podía pensar era en Levi. Levi y su manera tan extraña de ser, nunca iba a lograr comprenderlo. Nunca. Era un chico demasiado indescifrable; demasiado.
Andrés choco contra alguien mientras caminaba.
- ¿Estas bien? - pregunte por instante al verlo retroceder un poco.
-Como lo siento- se disculpaba con desesperación mientras inclinaba su cabeza, pero... no era conmigo con quien se disculpaba.
Miré hacia adelante y pude verlo.
Solo nos lanzó una mirada a ambos, una mirada que no supe cómo interpretar y después se retiró; ni siquiera nos habló.
Levi tenía esa aura de superioridad, no era como si él quisiera dar a notar eso, simplemente era algo propio de él, movimientos dóciles y con gracia, todo en el denotaba ser m*****o de algo mucho más grande, un grado más arriba que el de unos simples plebeyos, ese carácter tan propio de Levi.
-Creo que él me odia- lo escuche hablar a Andrés
-Si te sirve de consuelo, creo que el odia a todo el mundo.
-Sí, pero yo creo saber el motivo del porque él me odia- dijo mientras me miraba
Me quede en silencio y muy atenta esperando a que continuara, esperando su respuesta, pero no la dijo.
-¿Y?
-¿Y qué?- dijo confundido
-¿Por qué te odia?- pregunte
El de pronto estallo en carcajadas, unas tras otras.
-¿Qué es tan divertido?- pregunte molesta
-Tu- dijo, simplemente no podía para de reír –Tu eres divertida.
-No le encuentro lo divertido.
-Pues yo si- y después de eso se despidió –Antes del toque de queda, asegúrate de estar en tu habitación – me advirtió para después verlo alejarse corriendo pasillas tras pasillo hasta verlo girar y quedarme completamente sola.
Al caer la noche ya estaba en mi cuarto.
Nunca le comenté a nadie sobre lo que tenía pensado hacer.
***
Dada las 11 de la noche salí de mi cama y cerré la puerta muy lentamente.
La linterna estaba con la luz mínima, estaba yo sola, esta vez no me atraparían, solo tenía que llegar y comprobarlo, solo eso.
-¿Por qué me molestaba en hacer esto? Levi dijo que no existía... ¿Qué estaba haciendo aquí si eso era verdad?- mis pensamientos venían uno tras otros, sin yo poder detenerlos.
Escuche ruidos y apague mi linterna, me escondí tras un pasillo. Esta vez venia sola, iba a usar mis poderes. No necesitaba una linterna, de hecho, somos muy buenos viendo en la oscuridad, pero la regla de usar nuestros poderes sin supervisión nos impedía hacerlo, por eso usábamos linternas, pero no esta vez, utilizaría todos los medios para llegar a aquel cuarto y demostrar que tal cosa no existía.
Reconocí a Víctor pasar, pero él nunca logro verme, estaba bien escondida y solo basto hacer caer un objeto de otra sala para que el fuera a esta.
Oportunidades; iba a aprovecharlas todas.
Llegue a aquel enorme salón, no soy estúpida, había guardias en la puerta, y entre por el techo.
Una vez aterrice dentro de esta, me levante sacudiéndome el polvo; primero lo primero ¿no?
Me di la vuelta y logré ver un estandarte. No se veía bien. Utilizar tus poderes cansaba, es decir somos vampiros especiales y al ser especiales éramos mucho más vulnerables, tome mi linterna y apunte.
Este reflejo con algo en extremo brillante, se veía tan fina, tan brillante, en extremo majestuosa... me acerque más allá, verla dentro de ese cristal, ese hermoso estandarte. Protegida como si fuera el objeto más preciado que allí hubiese...
Otra luz empezaba a hacerse notar, pude verla por el rabillo de mi ojo, pero no me importo, estaba demasiado hipnotizada por su brillo...
-La corona...- estire mi mano hacia ella.
-¡No la toques!- esa voz. Ese grito me despertó.
Me gire hacia él.
Estaba cansado, agotado, era demasiado obvio que había llegado hasta ahí corriendo
-Levi...- lo mire –Dijiste que no existía.
El solo seguía respirando agitadamente y me miraba, directamente a mis ojos. Azul con Azul; una guerra interminable.
-¿Qué haces aquí?- pregunte
-No debes estar aquí- parecía desesperado –¡Tienes que salir de aquí antes de que alguien más te...! - aquella frase quedo a medias.
Las luces se encendieron.
Las puertas se abrieron.
Cuatro imponentes personas pasaron atreves de estas.
-Así que atrapamos a nuestro polizonte- dijo –O mejor dicho polizona- se corrigió. Víctor siempre solía tener ese tono amargo en su voz.
-Una expulsión sería lo más adecuado- dijo Bryan, aquel muchacho que casi nunca hablaba
Martin solo tenía una mirada triste y esta vez no opino.
-¿Dylan?- llamo Víctor esperando algo de él.
-Si es lo que acuerdan- se limitó a contestar
-La expulsión es...- Víctor iba a seguir hablando, pero esta vez quien lo interrumpió fue Levi.
-No será expulsada- dijo, su mirada era seria, penetrante.
De pronto había empezado a caminar hasta estar enfrente de mí, dándome la espalda, pero mirando así hacia los cuatro grandes.
-¿A no?- lo incito a responder
-No- su tono de voz era imperturbable.
-¿Y porque no Levi Domine?- pregunto con un tono sarcástico.
-La regla de no pasear por los pasillos después del toque de queda fue mía.- lo miro –Dictada por mí- el azul tan serio de sus ojos –El castigo que se le disponga a ella, tendrá que ser dictado por mí y solo por mí- dijo firme, asombrosamente en medio de todo este desastre Levi parecía tener de nuevo el control de todo, volvía a lucir, calmado, serio, no había ni rastro en su rostro de que una vez haya estado preocupado, o desesperado. –Ustedes no tienen poder aquí- dijo.
-Eso es cierto – contribuyo Dylan-El dueño de la regla dispone el castigo, desde siempre esa ha sido la regla; la tradición- dijo –Y tu amas las tradiciones ¿no Víctor?
-De acuerdo. Salva a tu candidata favorita- dijo –Aunque quizá no tan favorita para haberle puesto un cinco- y con eso último lo vi salir. No sabría decir si se fue molesto, o satisfecho.
Ni siquiera sabría decir quien había ganado esta contienda.
Parecía que esos dos siempre estaban en constante lucha.
-Me largo – dijo Bryan y atrás de el marcho Martin.
Dylan miro a Levi y después a mí, no sabría cómo explicar dicha mirada, parecía triste, pero aliviado al mismo tiempo.
-Que tengan buenas noches- y con eso último se fue.
Quede a solas con Levi.
¿Qué tenía que hacer ahora?
Podría decir un "gracias" o simplemente pasar de largo e irme. Mientras aun pensaba cuál de las dos opciones era la mejor o la menos conflictiva; él se volteó a verme.
Parecía enojado, otra vez una persona temperamental, furioso, pero... ¿Acaso no siempre lo estaba conmigo ya?
-¿Te gustan las experiencias casi de muerte?- cuestiono enseguida –Porque si es así, yo podría ahorrarte el tiempo.
Me quede helado con ese comentario.
-Lo siento, yo solo quería...
-Ver la corona- contesto por mí de mala gana –Ya me dijiste eso la última vez- su voz era cortante.
La última vez...
Era cierto.
-La última vez me dijiste que no existía- lo mire –Me mentiste- dije, no fue mi intención sonar herida, pero soné herida.
-¿Y te haces la ofendida? ¿La sorprendida? Apenas y te conozco ¿Por qué tendría que decirte la verdad de todas formas? No te debo nada.
Era cierto... no conocía nada de él. ¿Por qué esperaba algo de el?
-En cambio tu- me miro –No tienes idea de cuánto me debes ya.
-¿Cuál será el castigo?- pregunte.
Solo tenía que dármelo y se acabó.
Su forma de responder era la de un completo idiota.
-Te lo diré mañana- dijo al tiempo que volvió a darme la espalda –Ahora solo necesito dormir, ya te has convertido en una molestia- dijo mientras se tocaba la cabeza, en una voz casi imposible de oír, era como un susurro, como si estuviera hablando consigo mismo
Caminé hasta pasarlo y me detuve en la puerta.
-Gracias- dije –Y disculpa por ser una molestia- y con ese último me fui.
Llegué a mi habitación y me acosté. ¿En que estaba pensando? ¿Por qué siquiera considere la idea de que Levi Domine estaba ayudándome? Él no me conocía, ni yo a él, no nos debíamos nada; al menos el a mí no, y ahora lo sabía, solo era una molestia.
Solo soy una molestia.
Y tal corona nunca brillo.