Cristel fue la primera en despertar ese sábado, se sentía un poco atontada todavía por todo el sobreesfuerzo que hizo durante la noche y es que jamás en sus veinticuatro años se imagino que terminara sometida de esa manera ante un hombre como Dante, mucho menos que lo disfrutaría tanto; después de la sesión se sintió un poco mal por sentirse bien, era complicado de explicarlo para ella misma, incluso de explicarle a Dante del como se sentia sobre eso, al momento de abrir los ojos esa mañana y ver a Dante acostado a su lado fue invadida por una seguridad inigualable que jamás había sentido al estar con una pareja; le hubiese gustado mas quedarse en cama y seguir durmiendo, pero tenia muchas ganas de ir al baño a vaciar la vejiga, esta vez si era la vejiga, así que se sentó dejando salir un

