Cristel fue la primera en despertar esa mañana de sábado, su hermano y novia estaban en la habitación aun durmiendo seguramente porque era muy temprano todavía, se le antojo beber café con leche, al terminar de prepararlo salio a la terraza y se sentó en una de las camas que estaban frente a la piscina para poder contemplar la salida del sol, se la paso mensajeando hasta tarde con Dante y pensó en llamarle para darle los buenos días aunque a penas fueran a dar las seis de la mañana, estaba segura que seguiría durmiendo y aun así lo hizo porque se moría de ganas por verlo; el primer y segundo tono la hicieron dudar si iba a responder pero lo hizo al tercero, al ser videollamada solo pudo ver las almohadas con una mata desordenada de cabello sobre ellas. - Buenos días dormilón.- sonrió llev

