Una vez las sirenas se alejaron por completo sacaron a Michael del auto, el chico estaba lleno de sangre e inconsciente. Alexander abrió su ropa y descubrieron una herida de bala en un costado bajo sus costillas y otra en su hombro. — No, no, no. Michael no podes morir. — Se lamento el hombre. — Medicinas. — Ordeno la rubia a su rehén, Michael no era precisamente su mejor amigo, pero sin duda dejarle morir les causaría más problemas. El pobre dueño del lugar temblaba como una hoja, Irina le apunto con el arma y le obligo a moverse, no le sería fácil comunicarse con él, pero de una forma u otra obtendría lo que necesitaban. Necesitaban curar al moreno, comida, agua y refugio mientras pensaban que hacer. Irina y el hombre desaparecieron tras una puerta mientras Alexander y el otro homb

