Capítulo 40 Desde el primer momento en que Shessyr puso un pie en el castillo lo sintió, Sanema estaba sufriendo y ella sabía el porqué, la noticia de encontrarla comprometida con otra persona le había tocado el alma. –Tu madre no quiere verme, puedo sentirlo – le dijo Shessyr a Righar, mientras caminaban por los pasillos del inmenso castillo real. –No importa, debe verte igual – le respondió con una sonrisa. Sanema se mantenía preparada para el encuentro, estaba dudando de cómo reaccionar, sentía nervios y a la misma vez le dolía el alma, pensó que al regresar volvería a estar con ella, que todo sería como antes, pero una cruel realidad la golpeó de manera sorpresiva, Shessyr ya se encontraba en brazos

