Cap. 13 Cegados

546 Words
La temperatura de la habitación era sofocante. Desprovistos de las prendas que cubrían sus cuerpos, sus bocas peleaban por el dominio de una sobre la otra. sus dedos trazaban caricias sobre las pieles expuestas, explorándose, intentando grabar cada detalle en la memoria hasta conocer la anatomía de su amante a la perfección. Cualquier pensamiento coherente se hallaba desparramado sobre el suelo en compañía de las vestimentas. El deseo gobernaba sobre cualquier ideología, ya fuese ésta moral o defensiva. Karma sostenía el rostro de su amado con ambas manos, explorando su boca con la lengua, fiel y paciente instructor que no se rendía frente a la torpeza ajena. Las caderas del celeste se movían lentas sobre el cuerpo mas trabajado que el suyo y, cortando el enlace de sus labios, dejaba brotar gemidos lujuriosos cada vez que el m*****o de Karma se enterraba en lo más profundo de su estrecho interior. No necesitaban de palabras que pudieran cargar esa atmósfera de detalles innecesarios. Sus miradas no se apartaban de la otra y transmitían todo el deseo que bullía de sus entraañas. Los dígitos de Nagisa se enterraban en la suave y nívea piel de su amante, y las uñas de Karma marcaban la espalda contraria de arañazos que tardarían en desaparecer. Tras un profundo y gutural gemido, Karma sonrió al imaginar el rostro de Asano al descubrir todas las marcas que plasmaba en Nagisa > pensó reclamandola boca ajena e incrementando con ligereza la velocidad de esos eróticos movimientos, pero no lo suficiente como para complacer al libido de Nagisa. Las manos se aferraron al trasero de Nagisa, y los cuerpos cambiaron se posición a una velocidad que tras una sorpresa inicial, lo obligó a sonreír. Estiró los brazos y al tener cerca a su amante, rodeó su cuello y atrajo su boca porque los besos eran necesarios al igual que el roce de sus pieles. Para su deleite, Nagisa no se opuso. Los labios de Karma trazaron un camino húmedo de besos que se extendía sobre su cuello y pecho, y los dedos de Nagisa se enterraron entre las hebras de su amante en respuesta. El pene de Karma alcanzó a golpear un punto muy sensible que causo que Nagisa arqueara su espalda y obligara a emitir un agudo gemido, sin la más mínima compasión golpeó el mismo punto una y otra vez hasta conducirlo a la gloria. Los besos se convirtieron en un eco del pasado al hallarse sus bocas desprovistas de cualquier otro propósito más que el emitir lascivos gemidos, acompañados de jadeos y murmullos incoherentes que no tenían algún propósito. Nagisa no resistió más y se corrió en las sabanas del futón mientras que Karma sentía como su m*****o era oprimido y ante tal acción se corrió dentro del celeste. Mientras todavía recobraban sus sentidos luego de esa faena, Karma reclamó los labios de su amado y lo acompaño con caricias mucho más cariñosas que las últimas. Sus miradas conectaron, y sonrisas se marcaron sobre los labios de los dos. A partir de ese momento, su amor se volvería mayor con el transcurso del tiempo, de los años, de los meses, de las semanas, de los días, de las horas, de los minutos, siempre a cada segundo se amarían más...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD