17

963 Words
POV Nathan —Tranquila, Maya… —mi voz sonaba ahogada mientras la sostenía contra mi pecho. Sentía su cuerpo temblar como si la vida se le escapara entre los huesos. La subí al auto y no dijo una sola palabra en todo el camino. Apenas respiraba. Cuando llegamos, la llevé directo a la sala de su apartamento. Se dejó caer en el sofá, con la mirada perdida, como si yo no existiera. —¿Quieres agua? ¿Algo caliente? —pregunté con cuidado. Silencio. Solo el sonido de su respiración irregular. Me arrodillé frente a ella, tomándole las manos. —Maya, háblame. ¿Qué pasó? Sus ojos se alzaron hacia mí. Tenían una mezcla que me desgarró: rabia, dolor, miedo. —¿Qué pasó? —repitió con un hilo de voz—. Lo que pasó… es que toda mi vida fue una mentira. Mi corazón se detuvo. —¿Quién te dijo eso? —Mara. —Su voz se quebró—. Mara me lo dijo todo. Que Liam… que tú sabías… que ella… —sus labios temblaron—. Que somos hermanas. No pude responder. No así. —Dime que es mentira, Nathan. —Sus ojos se clavaron en los míos, suplicando—. ¡Dime que es mentira! Abrí la boca, pero nada salió. ¿Cómo negarlo? ¿Cómo explicarle sin romperla por completo? —No… no puede ser —susurró, poniéndose de pie de golpe—. ¡No puede ser! Se llevó las manos a la cabeza, retrocediendo hasta chocar contra la pared. Las lágrimas le caían sin control. —¿Por qué nadie me dijo nada? ¿Por qué…? —sollozaba, y cada palabra era un golpe en mi pecho. Me acerqué, pero me apartó con violencia. —¡Aléjate! ¡Tú también lo sabías, ¿verdad?! —Maya, escúchame… —¡Respóndeme! —gritó, con la voz rota. No pude. Porque la verdad era peor de lo que podía soportar. Ella huyó, cerrando la puerta de la habitación con un portazo. Me quedé ahí, en medio del silencio, con un peso insoportable en el pecho. Me dejé caer en el sillón, llevando las manos a la cara. Y entonces, como un eco lejano, regresaron las palabras de Liam. ⸻ [FLASHBACK – Liam, en Manchester] Liam conoció a Lilian, la madre de Maya, durante un viaje a Londres. Desde el primer encuentro hicieron muy buena amistad. Sin embargo, un día Lilian desapareció sin dejar rastro. La buscó por todas partes, sin éxito. No volvió a saber de ella hasta años después, cuando la encontró en un viaje por Milán. Lilian se veía enferma, agotada. Iba acompañada de una niña de aproximadamente un año y medio. Liam las llevó a su apartamento, donde les presentó a su esposa, Leonora. Aquella noche, Lilian les contó el motivo de su desaparición: estaba enferma, en fase terminal. Su único deseo era que su hija fuera feliz, que tuviera una familia que pudiera darle lo que ella ya no podía. Leonora se encariñó con la pequeña desde el primer momento, igual que Liam. Fue entonces cuando tomaron la decisión de adoptar a Maya y cumplir el último deseo de su amiga. Pasaron los últimos meses de vida junto a Lilian en Milán. Después de su muerte, se llevaron a la niña a Jacksonville, donde comenzaría una nueva vida con una familia que la amaría por siempre. Años más tarde, Liam fingió su muerte para poder investigar el pasado de Lilian. Fue entonces cuando descubrió que Maya no había sido hija única: Lilian había dado a luz a dos niñas. Maya y Mara. La pista lo llevó hasta un hospital en Manchester, donde conoció a los doctores Margaret y Erick, quienes habían adoptado a Mara. —¿Por qué adoptaron a la niña? —preguntó Liam. —Lilian estaba mal cuando la conocimos —respondió Margaret—. Había algo en ella… algo que la atormentaba. Nunca nos dijo qué era. Después del parto, nos ofreció adoptar a una de las niñas y luego desapareció. Nunca más supimos de ella. —¿Y por qué solo una? —insistió Liam. —No lo sabemos —agregó Erick—. La verdad es que no volvió a comunicarse. Liam tragó saliva. —Lilian murió hace más de 23 años —dijo, con voz quebrada. Margaret lo miró, incrédula. —¿Qué? —Sí… mi esposa y yo estuvimos con ella en sus últimos meses. Nos dio lo más preciado que pudo: a su hija. —¿Tú tienes a la otra niña? —dijo Margaret, en shock. —Sí. Maya fue dada en adopción a nosotros. —Entonces, ¿qué estás buscando? —Conocer a Mara. Perder a Lilian fue un golpe duro. Perder a Maya… también. Ambos doctores se miraron, sorprendidos, cuando Liam dijo lo siguiente: —El padre de las niñas era Tyrone Evans. ¿Lo conocen? Silencio. Margaret apenas logró murmurar: —¿El dueño de Evans’Inc? —Sí. El empresario más poderoso de Michigan. El resto fue una conversación llena de nombres y secretos. Mara, su pasantía en Jacksonville, el pasado borrado de Maya, Noah… y mi nombre. “Cuida de ella… y de mi querida Noah”, me dijo en aquella carta. Ahora entendía por qué. ⸻ POV Nathan (presente) Cerré los ojos, sintiendo la rabia arder en mi pecho. No contra Liam, no contra Lilian… sino contra Tyrone. El hombre que lo había destruido todo. Maya golpeó la puerta de la habitación. Me levanté de golpe. —¡Déjame sola! —gritó desde adentro. Apoyé la frente en la puerta. —No puedo hacer eso, Maya —susurré. Pero lo cierto era que tampoco podía hacer nada para salvarla de la verdad. Porque las verdades… apenas comenzaban.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD