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1427 Words
Día de princesas Dos días después, por fin llegó temprano por mi a la escuela, pero fue Elaine la que me recogió. La abracé de inmediato, cada día que pasaba cumplía más de mis requisitos como mami.  Llegamos a casa después de un divertido camino, comimos y comenzamos a jugar con mis muñecas. ¡Esta mujer era un sueño hecho realidad! —Elly, ¿Mi papi te parece guapo? —Le pregunté. Ella sonrió y pude notar que se puso un poco roja de sus mejillas— Tu papá ... sí, es muy guapo —Respondió, pero trató de evadirme— Marilí, ¿Me das un poco de azúcar? —Comenzó a mover su muñeca. Sinceramente, yo ya no quería jugar, quería platicar con ella. —Elaine — Solté mi muñeca y la miré— ¿Qué te parece si vamos de compras? Quiero un facial. ¿Necesito un facial? —Me requirió extrañada, pero sonriente— Bien, pero necesitamos el permiso de tu papá. —Mi abue tiene su número, llámalo —Le ordené con la mayor de mis sonrisas. Sí, quería que tuviera su teléfono.  Fuimos con mi abue a la cocina. —Tayde —Le dejó Elaine a mi abu— Charlotte quiere ir al centro comercial, ¿La puedo llevar? —Claro que si, linda —Contestó mi abue muy alegre— Pero, debes venir primero Charls —Me aconsejó. ¿Podemos comer en la plaza? —Pregunté con una sonrisa enorme. Mi abue se quejó un poco pero terminó aceptando, como siempre. Volteó hacia Elaine— Nada de dulces hasta que coma. —Claro que sí, Tay —Dijo ella con una sonrisa muy bonita— Yo me encargo, ¿No quiere ir con nosotras? —Me encantaría— Contestó mi abue sonriente— Pero en este momento debo salir de urgencia —Se excusó. Siempre era así mi abu, por si se lo preguntaban. —Que lástima —Dije yo, pero en realidad quería estar con mi nueva mami, digo, Elaine. ¿Le llamo a Damián para avisarle? —Le pidió Elly. ¡Ya te dije que sí, mujer! —Yo ya casi voy de salida. No creo que alcance a llegar antes de que me vaya, pero no te apures. Le llamaré porque luego se asusta. Puaj, plan fracasado. Ni modo. Reí ante el comentario de mi abuelita - Si, mi papi es muy preocupón. —Si quieres yo le llamo Tayde, no quiero molestar —Le dijo Elly, ¡Oh si! —Claro que no es molestia cariño, pero si quieres llamarle, su número está pegado en la nevera. MIS PLANOS JAMÁS FRACASAN. Elaine pensó llamarle a mi papi desde el teléfono de la sala, pero al menos ya sabía dónde estaba su número de teléfono por si alguna vez se le atravesaba un ¿quieres casarte conmigo? o algo así. La seguí y yo puse a su lado para escuchar la llamada, mientras fingía jugar con la señora Moliwobi. Yo era perversa, ¿verdad? Marcó el número y comenzó a mover uno de sus pies como si estuviera ansiosa— ¿Damián ?, hola ... —Dijo con una amplia sonrisa— Soy Elaine. Sólo te llamo para avisar que iré con Charlotte al centro comercial. Tu mamá va a salir así es que ... así es, la casa estará sola. Si, está bien. Claro ... yo llamas. Adiós —Colgó y puso una boba sonrisita. ¿Por qué te va a llamar a mi papi? —Le pregunté. - Ah, porque ... ah, dijo que quizás nos alcanzaba —Me contestó un poco nerviosa— ¿Nos vamos? —¡Súper Duper! —Dije levantándome muy rápido. Elly y yo fuimos al centro comercial. Comimos comida china y después me llevé a un salón de belleza en el que me arregló muy bonita, ya ella también. —Ellyta, te ves muy bonita con ese color —Le dije mientras la señora la pintaba, ya mí me peinaban. —Gracias —Dijo Elaine con una gran sonrisa— Tú te ves preciosa con ese peinado, ¿Quieres ir a comprar un vestido ahorrado? —Me exigieron. -¡SI! —Exclama rápidamente mientras alzaba mis brazos y alargaba la nota. Ella rió— Y, definitivamente iremos por una nieve, tengo muchas ganas de una. ¿Dónde vas a vivir toda mi vida? —Le pregunté a Elly mientras fingía llorar. No podría creer lo perfecto que estaba dejando todo. —Tu papá también te lleva a hacer este tipo de cosas, ¿Cierto?  —Mi papi siempre me lleva a todas partes, pero con él no puedo ir al salón de belleza — Aclaré— y cuando me compra ropa, parece de niño —Torcí el gesto y ella rió de mi desgracia— No es gracioso Elaine, mi papá en verdad es terrible para elegirme cosas. —Es que es hombre —Lo excusó, burlándose un poco. —Pues sí, pero yo no tengo la culpa —Me quejé un poco mientras mis cejas se juntaban tanto, que parecían una sola. Cuando salimos del salón mirándonos simplemente preciosas. Nos dirigimos a una tienda de ropa para buscar un vestido de princesa para mí, claro. Los adoraba. Todos los de la tienda me gustaban, los necesarios ... Hasta que Elly me enseñó uno maravilloso. Sin duda, me lo probé y ya no me lo quise quitar.  Era hora del delicioso helado,  yumi. El último piso de la plaza nos aguardaba con el mejor helado de la historia. ¿Te gusta tu nuevo  look de princesa, Charlotte? —Me exigí mientras avanzábamos en la fila de los helados tomadas de la mano. —Sí —Le contesté con una amplia sonrisa— Gracias por invitarme. —Tú me lo propusiste —Dijo ella, escupiendo solo la verdad. Yo era una genio— ¿De qué vas a querer tu nieve? —¡Avellanas! —Contesté emocionada rápidamente. El celular de Elly sonó, era mi papá. ¿Hola? ¡Damián! —Exclamó un tanto asombrado— No, aún no llegamos, pero ya casi vamos de regreso. Oh, está bien, ¿En qué? ... ¿De verdad ?, que coincidencia. Si, estamos en el tercer piso, compraremos nieves. Está bien —Sonrió— Adiós ... —Me miró mientras colgaba— ¿Adivina qué? —Mi papi esta aquí —Dije, apretando mis labios. —¿Cómodo supiste? —Me había confundido. —Tengo un don para descifrar llamadas —Dije tratando de asomarme por el vidrio para ver las nieves, pero no alcanzaba, siempre me pasaba igual. Elly pidió nuestra orden, y nos fuimos a sentar mientras platicábamos. —Elaine, ¿Te gustaría ir a mi escuela a un recital? va a ser la próxima semana— La invitación mientras comía de mi helado. —Claro que si —Su bonita sonrisa se asomó en su rostro. —Mi papá y mis tíos irán —Le comenté— pero mi abue no, ella saldrá de viaje. ¿En verdad ?, eso no lo sabía —Dijo un poco desorientada— Bueno, tu papá dijo que iba a venir, está con tus tíos por aquí. —De seguro vinieron a comprar algo para sus patinetas —Dije un poco divertida— ¿Te propongo algo? -Moneda de diez centavos. —¡Hay que hacerles una broma! -Solté. -¿What? —Su tono de preocupación se hizo presente— Charlotte, ¡claro que no! —Vamos Elly — Dije jalándola— antes de que lleguen. ¡Apresúrate! Ella sonrió— Depende de qué se trata la broma. —Qué te parece si me pongo ahí —Apunté a una banca— y tú te escondes en los baños. Cuando mi padre y mis tíos llegan, les diré que un señor muy enojado llegó y te llevó a la fuerza. —Charlotte, ¿Cómo se produce eso y cuál es la finalidad? —Rió— No, tu papá se puede enojar conmigo. —Ay, claro que no. Mi papá nunca se enoja. —Charlotte, tienes que entender que no puedo tener algo así a tu papá aún. No me conoce y qué tal si ... —La interrumpí. —A ver, —Centré su atención— Está bien, nada de bromas, pero ... —La miré traviesamente— Tienes que ayudarme a convencerlo de que me deje convertirlo en princeso —Sonreí también. ¿En princeso? —Cuestionó divertida mientras alzaba ambas cejas— Charlotte, ¿Quieres convertir a tu papá en mamá? Reí ante eso— ¡Claro que no! , solo, en ... princeso —Dije dudando un poco. —Está bien, te ayudo a convencerlo. —¡Oh! —Exclama levantando las manos. ¿Quién qué? —Preguntó mi papá, llegando por detrás. —¡Papi! —Dije muy feliz y lo abracé. No lo había visto en todo el día— ¡Hola! —Oye, te ves preciosa— Me dijo con una gran sonrisa, mirándome de pies a cabeza. —Gracias, Elly me convertí en princesa —Dije, haciendo reverencia. —Ya lo eras —Dijo mi tío Joseph detrás de mi papá, junto a mis otros tíos. -¡Hola! —Los saludé muy feliz a cada uno. —Charlotte, cuéntales de todos los príncipes que te ha encontrado —Dijo Elaine, y eso me agradó mucho. Sabía que quería jugar con mis tíos y mi papi: Ah sí, papi, creo que debes de ampliar mi cuarto. ¿Perdón? —Preguntó no muy feliz. —Es que invité a cinco príncipes a mi castillo. -¿¡WHAT!? —Gritarón los cinco. Elaine y yo tan solo solo reímos fuertemente. Después de una gran e injusta regañada, regresamos todos a casa. Jugamos unos juegos de mesa, cenamos y nos dormimos. Elaine se mantuvo muy bien con mis tíos, pero definitivamente mi papá era perfecto para ella, y no lo digo porque es mi papá. Bueno quizás influya un poco ... Está bien, ¡si !, influye mucho. Demasiado, tal vez. Pero, lo importante es que eran el uno para el otro, y yo me encargaría de juntarlos.
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