Capítulo 3
Al cabo de un par de minutos que parecieron eternos, el rey sonrío gustoso y su esposa, luego de terminar el escaneo visual, lo miro satisfecha y nos dedicó una sonrisa cordial.
-Tienes unos hijos muy guapos, Elías-dijo la reina complacida.
-Muchas gracias alteza.
-Melisa ha hecho un gran trabajo educando a tus hijos-el rey no dejaba de mirarnos pese a estar hablándole a mi madre.
Mi hermano y yo solo sonreíamos y asentíamos cuando teníamos alguna referencia a nosotros, pero sin hablarnos aún directamente, es como si nos estuviéramos evaluando. No me gustaba esa sensación, es por eso mismo que me negué a asistir a las presentaciones ante la realeza en su momento, detesta sentirme por personas que solo juzgan lo que ven.
-Sigo los estudios en la universidad local y estoy comenzando a involucrarme en un poco en el negocio familiar-dijo mi hermano sacándome de mi ensimismamiento.
-Eso es maravilloso, pareces ser un joven muy centrado. Y qué hay de usted señorita ¿Realiza estudios superiores?
-Sí, en estos momentos estoy cursando el segundo año en la carrera del estudio de las lenguas, también en la universidad local-dije de forma pausada y tranquila, con una sonrisa de lo más natural. Hablar de mi carrera me ponía de muy buen humor.
El hombre asintió complacido por la respuesta y me dedico una sonrisa pequeña y unas palabras alagando la elección y felicitando a mis padres. Hasta ahora puedo ver que no es un hombre con aires de grandeza y eso me gusta bastante, pero si es obvio sus intenciones al hacerme estas preguntas. Las probabilidades de que entre tantas chicas se fijen en mí son poquísimas y eso me tranquilizaba bastante, pero aquí mi hermano no zafa puesto que es de los más rescatables de todos los presentes y si ellos tienen una hija que desean casar, definitivamente Zac es un buen partido.
-Lamento esto, pero nuestros hijos han ido a saludar a sus conocidos ... oh ahí vienen-la reina lucia con mucha gracia su papel de madre orgullosa.
Un joven de cabello n***o, ojos color castaño claro y piel blanca, se hizo presente luciendo un traje n***o con pequeños puntitos azules, corbata azul y camisa blanca. Se consideró muy guapo y llamaba bastante la atención, principalmente porque lo ajustado del traje marcaba a la perfección su cuerpo trabajado. Tuve una sonrisa juguetona en el rostro, su trato hacia sus padres era amable y respetuoso, cuando llego el momento de las presentaciones la cosa se puso un poco tensa.
-Les presento a mi hijo, el príncipe Jordán de Andorra.
Primero saludo a los mayores como es debido y luego espero de manera paciente que mis padres nos presentan, su mirada era penetrante y no abandonaba el escote de mi vestido, lo demás podría decir que Zac lo noto y eso solo aumenta la tensión.
-Él es mi hijo mayor, Zachary Ferro.
-Es un placer príncipe-dijo mi hermano haciendo una reverencia para luego saludarlo con un pase de manos.
-El gusto es mío-dijo Jordán con una sonrisa esplendida en el rostro.
-Ella es mi hija menor, Amelia Ferro.
-Un placer príncipe-dije en tono suave mientras imitaba a mi hermano.
-El placer es todo mío señorita-dije tomando mi mano para depositar un suave beso en ella, sus ojos no se apartaban de los míos al punto que llego a ser muy notorio.
Me limite a sonreír mientras presiona de calmar a Zac dándole pequeñas palmadas en la espalda, detecto algo y por lo visto no era nada bueno.
-Sé es una petición un tanto extraña, pero Elías ¿Permitirías que tu bellísima hija baile una pieza con mi hijo mayor?
Aquello me dejo un tanto sorprendida, era obvio que mi padre no se iba a negar a algo así y claramente yo tampoco podía ya que no tenía ninguna excusa válida para negarme, en este punto Zac tampoco puede decir nada y eso le molesta más a él que a mí
-Por supuesto que sí, Amelia estará encantada ¿No querida?
-Claro que sí-dije mantener la compostura.
Ver a mi madre con esa sonrisa radiante era un poco molesto, estoy segura de que tenía lo que esperaba tanto ella como mi padre, y les he salido mejor de lo que esperaban al parecer.
Al cabo de unos minutos de miradas muy indiscretas por partes del príncipe Jordán y charlas de negocios entre el rey, mi hermano y mi padre. El príncipe heredero se dio el lujo de aparecer por fin.
Resaltaba bastante entre los demás, no solo por su postura y movimientos, sino por la apariencia tan peculiar. Es muy alto, de contextura un tanto grande, piel bronceada que contrastaba con su traje azul oscuro, ojos color miel bastante grande, cejas anchas y mirada seria. Si era apuesto, tanto o más que su hermano, aunque debo decir que ambos tenían la mala costumbre de posar su vista en lugares inadecuados. Apuesto a que Zac especificó dos nombres más a su lista negra.
-Lamento haberlos hecho esperar, estuve saludando a unos amigos-se disculpó de manera gratuita y cortes- Me presento, soy el príncipe heredero Izan de Andorra.
Saludo a mis padres y permanecen una breve conversación con ellos antes de saludar a mi hermano quien lo mira como mira a un rival, conozco esa mirada y es señal de que no le agrada para nada y el príncipe no se queda atrás puesto que tampoco efectivamente caerle bien mi hermano.
-Es un placer príncipe, mi nombre es Amelia Ferro-dije repitiendo la secuencia anterior.
-El gusto es todo mío señorita-dijo y al igual que su hermano tomo y beso mi mano de una forma sutil y cálida.
Sus manos son grandes y cálidas, su mirada penetrante se concentró esta vez en mis ojos, pero no duro mucho tiempo allí, eso hizo que Zac se se pusiera en frente. Por suerte nadie lo noto ya que el rey me grabó sobre el baile, y fuimos prácticamente lanzados a la pista de baile, mientras que Zac se dedicó a hacer buena letra con mi padre.
-Mi padre puede ser un poco insistente-dijo al cabo que nos unimos a las personas en la pista, su mano derecha estaba en mi cintura y transmitía mucho calor, era agradable, mientras que su mano izquierda se unía a la mía con firmeza- lo siento por eso
-Descuida, él no me queda atrás-dije tratando de sonar lo más desinteresada posible.
-A puesto a que tu hermano me odia ahora-comento sonriendo levemente, ese simple acto me hizo darme cuenta de todo.
Él también me estaba evaluando. Pues voy a reventar tu burbuja amigo.
-Oh claro que sí pero no te sientas mal, tu hermano también tiene lugar en esa lista. Creo que no se ve bien que se fijen tanto en el escote de una dama.
Solté la bomba y esperé por dos tipos de reacciones, o se enojaba y continuaba el baile por cortesía, o se revela y muestra su verdadera personalidad.
-Lamento eso, pero era demasiado tentador, ese vestido luce muy bien en ti-dijo pegándome más a su cuerpo.
-Agradezco el alago, pero ¿Acaso quieres ver el mundo arder? -dije ya en tono burlón, no ha pasado lo que pensé así que podría mostrarme más normal aún.
Comenzó a reír con ganas, tanto que casi hace que me caiga, su risa es bastante escandalosa, pero me agrada un poco.
-Podríamos decir que sí, aunque con esa mirada yo diría que ya estoy bajo tierra-señalado señalando levemente a mi hermano.
Por cierto, Zac nos vio más serio que nunca con una copa en la mano, parecería estar a punto de saltar sobre él en cuanto se diera la oportunidad.
-No deberías tomártelo tan broma, Zac es bastante molesto cuando quiere.
-Eso es porque tiene una hermana tan bonita como tú. Yo también soy sobreprotector con mi hermana menor.
- ¿Tienes una hermana menor? Vaya eso sí no me lo esperaba, ¿Vino a la fiesta?
-No, aún no está en edad de presentarse en sociedad y esta fiesta no es exactamente el mejor lugar para ello.
-Comprendo, debe ser muy joven para una fiesta casamentera-dije riendo un poco- entonces ¿Vienes en busca de un buen partido?
-Podría preguntarte lo mismo-dijo obviamente para evitar responder.
Bien no pierdo nada con seguirle un rato más.
-Oh por supuesto que no, estoy muy feliz con vida de estrés universitario y soltería. Solo vine por complacer a mis padres-dije con total sinceridad, no tenía por qué mentirle, quién sabe y qué tenemos amigos sería divertido molestar a Zac.
-Eso sí que es una respuesta inesperada. Pero me agrada tu sinceridad.
No sabía cómo tomarlo así que lo deje pasar.
-Entonces estás aquí haciéndole ilusión a los caballeros que desean tener tu mano, no me parece justo.
-Dudo que alguno de los presentes quiera mi mano, la mayoría conoce mi postura, además ¿No es usted también un poco injusto? Ilusionando a las chicas que esperan ser elegidas para ser su esposa.
-Tiene dado en el clavo, pero aun así saben que solo puedo considerar a las damas que mis padres me presentan como candidatas.
Aquello me tomo por sorpresa, pensé que ignoraría mi reto, pero redoblo la apuesta. Esto no se va a quedar así.
-Pues en ese caso, alteza, espero que logre encontrar a la dama correcta-la pieza había terminado, por lo que hice una reverencia y me despedí de él.
Una sonrisa amplia se asomaba por mi rostro mientras me dirigía hacia los jardines a tomar un poco de aire. Con lo que acaba de suceder estoy segura de que arruine toda esperanza de que me tomen como potencial candidato para ser su prometida y eso me quitaba un gran peso de encima. No pasaron ni dos minutos que Zac apareció con el rostro serio y una mirada extraña, me limite a sonreírle y tomar su mano, mientras escuchaba las formas en que golpearía a esos dos idiotas, como él los llamo.
Sus manos estaban frías, y no volvieron a su humor juguetón de siempre.
- ¿Qué ocurre?
-No me agradan, esos dos, solo ... Papá y mamá se la pasaron hablando maravillas de tus notas en la universidad y tus habilidades con la música y los idiomas; el otro príncipe escuchaba todo con suma atención, te tiene en la mira ¿Sabes lo que significa?
-Cálmate, no pasara nada de eso, sé lo que deje en claro al tipo con quien baile y créeme por su reacción dudo que quiera volver a verme.
-No lo tiendes, él no es el problema, sino su hermano. Tendremos en la mira, quizás les endulzara el oído a nuestros padres y vamos a terminar siendo su prometida.
-No pasará, baile con el alcalde que probablemente les dirá a sus padres que no soy la candidata adecuada y busca a alguien más. Además, no dejare que ellos decidan mi futuro, sabes como soy.
Me abrazo, como cuando éramos niños y eso me demostró su miedo a perderme, a que me vaya lejos y él no pueda hacer nada. Es mi hermano y mi mejor amigo, él sabe bien, si llega a pasar lo que teme, no nos veremos en mucho tiempo, ninguno de los dos está dispuesto a perder un amigo.
-Volvamos antes de que mamá enloquezca-dijo ya un poco más calmado.
Volvimos a la fiesta, el ambiente había cambiado un poco y una mirada conocida me venía siguiendo, no quiero voltear a ver, se de quien se trata, pero no debo aceptar ese tipo de contacto.