Capítulo 5

1032 Words
Capítulo 5 La noche termino y con ella mis esperanzas de llevar a cabo un año tranquilo. Durante todo el camino de regreso mi madre no dejo de hablar maravillas de la fiesta, de los invitados y por supuesto de los reyes invitados. Menciono que se quedaran un tiempo para "hacer negocios". Esa frase solo significa problemas, más que eso, reuniones y fiestas insulares como las que voy a estar obligada a ir. Descanse bien y mi cuerpo estaba listo para comenzar la semana, pero mi cerebro no, tengo tantas cosas rondando mi mente que, aunque quiero no puedo dejar que solo los estudios sean mi centro ahora. Antes había resultado tan sencillo solo concentrarme en mi futuro, pero ahora es diferente, realmente corren peligro mis aviones y temo no poder hacer mucho por ellos. Increíblemente desperté primero, no quise esperar a nadie para desayunar así que solo pedí que me hicieran un café cargado sin azúcar, necesito despertarme. El lunes no es mi día favorito, pero hoy tengo una clase importante sobre las lenguas antiguas y necesito estar al cien por ciento. Agradecí la comida y fui por mi coche, una vez dentro de chequee que todo se encontrara en orden, arregle un poco mi cabello y me puse en marcha. No me arregle demasiado, será una larga jornada por lo que tengo que estar cómoda, así que me puse unos jeans negros, una básica color crema y una camisa a cuadros rojos, obviamente con zapatillas, sin resistencia más de cinco horas estar con tacones, mi maquillaje consiste en una base con protección contra los rayos UV, delineador n***o y un protector labial sabor durazno. Intente hacer algo decente para mi cabello, pero solo llego a recogerlo en una coleta alta, a mi parecer se ve bastante bien. No destaco por ir a la última moda, y tampoco me importa estarlo, hay cosas que van más allá de la apariencia. La universidad estaba bastante concurrida el día de hoy, para mi mala suerte me topé con Hernán más de una vez, no es mi estilo, pero aun así tuve que escabullirme, sinceramente no deseo hablar con él. Hice exactamente lo mismo con Erick, extrañamente me enteré que estaba buscándome y no me atrevo a verlo, es más no quiero hacerlo, algo me dice que no lo haga y yo sigo mucho a mi instinto porque hasta ahora nunca me ha fallado. Cuando termino la jornada, en eso de las seis de la tarde, me tomo una hora para llegar a algo en la cafetería antes de volver a casa. Mi madre contacto conmigo diciendo que quiere ir de compras, conoce mi horario por lo que no puedo negarme. Pedí un jugo de durazno natural y dos tostados de jamón y queso, no es lo más saludable del mundo, pero al menos aliviaran mi apetito de momento. El lugar estaba algo vacío por lo que pude tomar el asiento junto a la ventana, el campus es muy hermoso en esta época del año, en especial cuando florece las rosas que tiene en la entrada principal. Revise el móvil mientras comía y Zac estaría muy interesado en saber mis movimientos, él no me escribe casi nunca ni cuando se va de viaje por meses es un hermano desconsiderado, por lo que me extraña que contacte a cada rato conmigo. Es mi prima, su hija mayor, quien se casó hace más de un año con el ministro de un pequeño país cuyo nombre nunca superó. El matrimonio fue totalmente espontáneo, me refiero a que es de las pocas parejas que han elegido casarse por afecto y no conveniencia económica. Aun así, no cambio de opinión, pues esa es una opción, y al serlo quiere decir que no hay escapatoria, es como saber que irás a prisión, pero puedes elegir si entregarte o que ellos te atrapen. En mi ensimismamiento no nota la presencia de una persona en mi mesa, para cuando lo hice ya era muy tarde pues estaba sentado frente a mí, mirándome muy seriamente, esperando a que dijera algo. - ¿Qué haces aquí? -dije algo aturdida, sus clases terminarán ya tiene un par de horas, no tiene motivos para estar aun en el campus. - ¿Qué crees? Me estuviste evitando todo el día Amelia, ¿Creíste que no lo notaría? - La voz de Erick sonaba tranquila, pero sabía bien que estaba molesto. -Lo siento, pero creo correcto que no nos relacionemos más de lo debido ... -Sí es por mi prometida, no te preocupes, ella está fuera del país y no tiene forma de saber qué es lo que hago. Además, no es nada malo, solo quiero volver a hablar con mi amiga ¿O es que ya no quieres? Estaba muy convencido y serio, dos cualidades que siempre me gustaron de él, y aunque en un momento llegue a pensar que me gustaba, considerarlo como amigo me hizo sentir mucho mejor que soñar con un imposible así que se quedó siempre en esa casilla y nunca me moleste en sacarlo, ahora menos que nunca. -No es eso, solo pensé que a ella le molestaría por los rumores que había. Pero si quieres, podemos volver a estudiar en la biblioteca como antes-dije con una sonrisa. Su rostro se relajó un poco y una mueca asomo a su rostro. -Claro que sí, diez-dijo pasándome un sobre sellado- es una invitación a una fiesta del té que planea mi madre para hacer lucir a mi hermano. Tome el sobre y observe un momento. No sabía qué hacer, si voy a comenzar a hablar y eso puede ponernos en una situación riesgosa. - ¿Irás no? También fueron invitados los reyes de Andorra y sus hijos, tengo entendido que se hicieron buenos amigos. Lo mire un solo instante, para desviar la vista hacia el sobre de nuevo. Esto se está convirtiendo en una charla incomoda y es lo que menos necesito ahora. -Iré, descuida-dije al cabo que me puse de pie y colgué la mochila al hombro- estamos en contacto. Para cuando me alejé lo suficiente de la cafetería, comencé a correr. Sin embargo, no sabía hasta qué punto me llegaba el agua. El móvil sonó por tercera vez, ya estaba dentro del coche hacía varios minutos escuchando el tono de llamada, cogí el dispositivo y conteste.
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