Capítulo 29 Habían pasado ya varios minutos y seguí acariciando el cabello de Izan, tan centrada en él que no me di cuenta de mi hermano había despertado, Zac estaba mirándome fijamente con una sonrisa en el rostro. Hasta que lo sorprendí y se puso de pie para venir a mi lado, pero con cuidado de no despertarlo. Me abrazo con fuerza, se lo notaba más tranquilo y relajado, como si hubiera estado en tensión absoluta todo el tiempo, y conociendo a mi hermano no lo veo muy imposible que digamos. - ¡Por Dios! No sabes cuánto me preocupe por ti, casi me da algo cuando dijo que saliste herida-dijo en voz baja, incluso abrazándome. -Lo suponía por eso les pedí a los policías que no les dijeran nada, hasta que estuviera en la ambulancia-dije en cuanto se apartó, en busca de su silla para sentar

