Capítulo 1

2410 Words
El día termino sin ningún contratiempo, los profesores se han esmerado en concluir un tiempo sus clases hoy, y eso no era cosa de todos los días. Monte mi coche y salí con cuidado del estacionamiento, la universidad a la que voy, es limitado de élite por lo que está lleno de chicos adinerados y algún otro pariente de los reyes vigentes. Tiene mucho prestigio a nivel académico, y aun así no se puede decir que sus actividades no se ven a través de los eventos sociales "importantes" que últimamente envuelven a toda la ciudad. La zona residencial donde vivo con mi familia, queda prácticamente del otro lado de la ciudad y es todo un embrollo llegar hasta allí. Sin embargo, mi idea de irme a vivir sola en un lugar más cercano al campus, ha sido rotundamente rechazada por los tres miembros de mi familia, y sí, aunque tenga la edad legal para "lanzarme al mundo" el solo hecho de haber nacido en una familia poderosa económicamente me limita más de lo que parece. Las calles estaban algo transitadas, pero no al punto de generar un embotellamiento cosa que agradecía internamente, aunque las clases no habían sido densas como de costumbre, el cansancio mental que tengo acumulado por los exámenes es bastante. La brisa de la noche temprana es relajante, con un ápice de humedad, probablemente lloverá muy pronto; eso es exactamente lo que necesito. Pasando las primeras tres cuadras desde la entrada de la residencia, se encuentra la mansión de mi familia. Una casa enorme de color crema, el camino hacia la entrada tiene dos arbustos florales muy bonitos, aunque el verdadero jardín ocupa todo el patio trasero. La cochera estaba hasta el fondo, allí no solo se guardaban los autos de los miembros de la familia sino también algunos insumos de jardinería pesados y algún que otro repuesto para los coches. No soy muy fan de los autos, a decir verdad, pero me gusta poder decir que no dependa de nadie para movilizarme cuando lo necesito, mucho tiempo tuve que depender del chófer de mi madre y no hay cosa más extraña que esa. Definitivamente este coche fue el mejor regalo de cumpleaños que pudo haberme hecho mi padre, pues sí no he pedido una fiesta como la mayoría de mis conocidos y amigas.    Casi nunca entro por la puerta principal, me gusta pasar por la cocina y saludar al personal que prepara la cena, también suelo hablar con ellos un rato antes de ir a saludar a mi familia. Tenemos una regla primordial, la cual ha sido modificada un poco últimamente debido a las autoridades de los miembros, ni bien llegamos pasamos a saludar a los demás integrantes si es que alguno ya llegó, claro, y luego pasamos a esperar por el resto en la sala. Había un horario de llegada, pero este se sacó porque ya no podríamos haber vuelto a esa hora. Menos ahora que tanto mis horarios como los de mis padres han sido modificados recientemente. Llegando a la sala me tope con mi padre leyendo el periódico de otro país, muy concentrado en ello, sus gafas de marco n***o grande ocupan gran parte de su cara las tiene desde que tengo memoria y de hecho le quedan muy bien, para ser un hombre mayor de cincuenta se mantiene, aunque esa maña de usar traje dentro de la casa no se quita para nada. -Papá-dije abrazándolo cariñosamente- ¿Cómo ha estado? -Bien, cariño, ¿Qué tal tu día? Llegaste temprano-dijo doblando el periódico y dedicándome toda su atención. -Podemos decir que bien, han acortado las clases por el evento de mañana-esto último lo dije con un cierto sarcasmo que hizo estalar de la risa a mi padre. Compartimos el mismo humor, aunque no siempre estamos de acuerdo, pues, aunque tanto él como mi madre intentan "modernizarse" no pueden dejar su anticuada formación de lado, y en parte los entiendo. Me envió a su lado en el sillón mullido que ha sido una completa pegada de mi madre, es lo más cómodo del mundo; que por cierto es la gran creadora de la "regla" y no está aquí todavía. Mientras que esperamos mi padre se la paso contándome cosas de la empresa, no me llamaba mucho la atención el negocio familiar y sé bien que él único que si quiere manejarlo es mi hermano, aun así, no desisto de la idea de que eventualmente llegue a Gustarme -Disculpen la tardanza-la voz chillona de mi madre se hizo más intensa a medida que se acercaba- tuvieron una junta de último momento. La empresa es de mis padres, pero ellos no trabajan juntos en un mismo edificio, mi madre es publicista y la directora del departamento junto a mi tía Clara, llevan las relaciones públicas de la empresa. En cambio, mi padre se ocupa más de la parte económica por así decirlo, como presidente tiene varias actividades, muchas de ellas tienen que ver con mantener alto el valor de las acciones. - ¿Dónde está tu hermano? -dijo después de llenarme la cara con labial mate. -Probablemente llegando, lo esperare afuera-dije solo para zafarme, no quería presenciar las demostraciones de amor de mis padres de nuevo. Fui hacia la entrada principal de la casa, unos mayordomos abrieron la enorme y pesada puerta de roble con detalles de plata y oro enchapado, hay que decir que la decoradora fue mi madre y eso debería explicar muchas cosas. La casa tenía una fachada preciosa y digna de una película de Hollywood; me envió en uno de los escalones como toda una niña fina, nótese el sarcasmo, esperar al hombre que faltaba. La brisa fresca iba en aumento poco a poco, no me extrañaría si se aproxima una tormenta, este tipo de clima es poco habitual en esta parte del país. Al cabo de unos minutos un par de faros me alumbraron los ojos dejándome momentáneamente ciega, no hace falta preguntar, pues la única persona capaz de hacer una tontería como esa es Zac. Estaciono el mercedes bien en la entrada, dejando claro que no iba a quedarse mucho tiempo, de aquel coche n***o, nuevo, bajo un tipo alto con camisa y jeans, zapatos lustrosos y el cabello peinado hacia un lado. La sonrisa que traía parecía querer salirse de mi rostro, saludar a saludarlo como si no hubiera visto en días. Los brazos fuertes me rodearon la cintura y me levantaron por varios segundos para volver a dejarme en la tierra. Deje una marca de labial en su mejilla izquierda en venganza por haberme impregnado el olor de su perfume, que por cierto era uno de mis favoritos. -Ya sabía que me extrañabas ¿Pero es tanto la necesidad de mí que no podías esperar adentro? -la arrogancia de este tipo era increíble, así y todo, no cambiaría por nadie. -No te creas tan importante. Era esto o ver como se ponían melosos los jefes-dije fingiendo seriedad. -Oh rayos ¿Será que ya podemos entrar? - dijo pasando un brazo por mis hombros. Mi hermano mayor Zachary, y mejor amigo, es el segundo hombre más importante en mi vida. Completamente opuesto en personalidad, pero muy necesario, no sé qué he sido de mi pecado y no estoy exagerando. Entramos en la casa con la esperanza de ver a mis padres en el comedor, pero desafortunadamente no fue así y tuvieron que presenciar sus muestras de afecto. No puedo decir mucho de lo que fue la cena, pues cenar en mi casa es más un intercambio de ideas y anécdotas que de poner alimento en el cuerpo, salvo cuando el apetito reina como esta noche. Sin embargo, Zac no se salvó de una buena recuperación por haber tardado tanto y también porque iba a salir cuando debería quedarse en casa, ya pesar de tener veintiún años, la mujer que nos dio la vida le acaba de poner una hora de llagada. El motivo no es más que el gran evento de mañana en la noche y como todos sabemos Zac no es del que solo vende a tomar con amigos, sí me refiero a eso, cambia de novia como de corbatas y eso es decir poco. Mientras mi hermano se iba de fiestas, me dedique a tomar un largo baño y relajarme viendo un capítulo de mi serie preferida antes de caer rendida por el sueño y el cansancio.    Si antes dije que mi madre estaba un poco loca, me quedaría corta. Después de haberme despertado a las siete de la mañana un sábado, con todo y desayuno, que por cierto yo detesto desayunar sé que es malo y todo eso, pero no me gusta comer tan temprano. Aquel consiste en un plato de frutas frescas y un vaso de jugo de naranja natural sin azúcar, no estaba tan mal pero aun así eso no justificaba el horario en que me despertó. Al cabo de unos diez minutos, me di una ducha rápida y me apresuré a vestirme antes de que toque con alguna cosa más, pero no llegue a tiempo. Justo cuando estaba saliendo de mi habitación la vi viniendo por el pasillo con una bata blanca y la cara cubierta por una especie de crema verde. - ¿Ya has comido todo? -dijo con una sonrisa radiante mientras seguía con sueño. -Sí, por cierto, ¿Por qué me has despertado tan temprano? Estuve toda la semana con exámenes y trabajos tenía pensado dormir todo el día ... -Nada de eso, esta noche hay un evento muy importante y tienes que mostrar lo mejor de ti. Vamos a mi habitación, las estilistas te están esperando. -Pero aún faltan horas -Sin peros, anda vamos. Termine siendo arrastrada hacia lo que ya era un spa, déjame presionar todas las mascarillas que mi madre quería. También peinaron y cortaron mi cabello, lamentablemente esto no terminó aquí porque sabía bien qué tres horas antes van a venir las personas que se encargan de maquillarnos y peinarnos. De lo que se salvan Zac y papá. No había revisado el móvil en lo que va del día, y aunque no lo usé mucho, mi querida amiga Mara no me deja un segundo desde que se mudó a otra ciudad con su familia. También estamos mis compañeros de clase que de vez en cuando mandan algún mensaje o los "pretendientes" tontos que me presento mi madre hace algún tiempo, algún otro que llego a caerme bien pero no tanto como para convencerme de querer salir o casarme. Una de las cosas que sé que quieren cambiar mis padres, pues sabiendo lo terca que soy, probablemente no me vean vestida de blanco nunca. Y no me desagrada la idea, pues el matrimonio nunca me llama la atención, ni siquiera en las películas. Una hora de soportar sus charlas me escape en busca de algo de tranquilidad, y oh sorpresa me tope con el chico del año. - ¿Qué cosa traes en la cara? -No te burles tanto Zac, tu rostro no se ve nada bien después de todo, ¿Te has visto en un espejo? -Mi belleza perdura a las noches de fiesta-dije riendo levemente- por cierto ¿Qué es todo ese alboroto? -Oh vamos, ya sabes, nuestra madre ha enloquecido con la fiesta de esta noche y trajo un spa entero. Prepárate pues toca la prueba del traje para ti y para papá. -dije con un ápice de malicia, sabía bien que él no toleraba esas pruebas. -Mi cabeza va a explotar, no digas esas cosas-dijo tapándose la cara con las manos. Me largué a reír con ganas, las expresiones de este tipo son muy graciosas además de que molestarlo tiene su lado divertido. -Entonces te dejare sufrir con ello. Yo iré a ver si ya pueden sacarme esta cosa de la cara-dije a medida que me dirigía a la cocina. Era mentira claro está, ni loca vuelvo a la sala donde solo hablan de los invitados de la fiesta, de quienes tienen hijos guapos y demás. Las intenciones de mi madre y sospecho también mi padre, es engancharnos tanto como mi zac pareja en esa fiesta. No son nada tontos, pues a esa fiesta solo van personas influyentes y miembros de la nobleza, justamente para recibir a los reyes de un país lejano, del cual nunca escuche nombrar. Me lave el rostro y quedaré en la cocina viendo como las chicas se apresuraban a terminar el almuerzo, y aunque no parezca ya paso toda la mañana. La noche llego y mis ganas de quedarme en casa iban en aumento, pero sabía bien que eso no era posible. El vestido que elegí bajo presión de mi madre, se adaptaba bastante bien a mi cuerpo, como soy bastante alta tenían que hacerlo a mi medida y debo decir que les quedo muy bien. No me puse tacones altos, y deje que el vestido se luzca solo, es de color bordo oscuro este hizo resaltar el tono claro de mi piel, tiene un escote bastante pronunciado, pero sin ser vulgar y un pequeño tajo en el lado derecho. El maquillaje que me hicieron para resaltar el tono verde de mis ojos, un esfumado en tonos oscuros que amaba como quedaba, el peinado no era la gran cosa, solo un recogido con varias trenzas pequeñas. No me gusta usar joyería, pero esta vez me puse un par de aretes pequeños que me regalo mi madre, cuando cumplí quince años. Verme reflejada en el espejo me haría sentir un poco extraña, usualmente no me arregla mucho para salir y no porque no me guste sino por falta de tiempo, es lindo verso así de bonita de vez en cuando. Tomé el bolso de mano donde solo tenía el móvil y me disculpaba por salir, cuando alguien irrumpió en mi cuarto. -Oh vaya. Estas más hermosas de lo que podrías estar-dijo mi hermano entrando al cuarto. Los halagos nunca fueron lo suyo, menos dirigidos a mí, él tuvo un camino hecho a medida, con pantalón pinzado en n***o, camisa blanca desabotonada como siempre, y saco azul oscuro. Con el peinado de lado y esos colores el tono bronceado de su piel y sus intensos ojos verdes atrapaban, él tenía un tono más oscuro de ojos y eso era lo que enloquecía a las chicas. Definitivamente tengo un hermano muy apuesto. -Tú no te quedas atrás, no sabía que tenía un hermano tan guapo-dije riendo suavemente. -¡Oye! -Protesto con una sonrisa de los medios, un segundo después dijo -¿Tienes idea de porque se esmeran tanto en esta noche? - mirándome fijamente a los ojos- ¿Sabes lo que esperan ellos de esa fiesta? Lo miré un momento y asentí lentamente, como lo supuse, esto es mucho más de lo que aparenta.
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