No podía dormir bien, aparte de que molestaban los ronquidos de Mina, toda aquella sensación me recordó cuando ella solía ser mi “amiga”. Me levanté alrededor de las seis de la mañana, bajé a la cocina y tomé un vaso de agua. Permanecí sentada en el sofá hasta que Henry subió, al parecer también le había dado sed. Después de tomar agua Henry se sentó a mi lado y prendió la televisión, lo único que nos separaba era un cojín que estaba entre nosotros y realmente agradecí que fuera así, aún me sentía un poco incómoda. Ninguno de los dos decía nada, solo nos lanzábamos miradas furtivas. Tras unos minutos Henry rompió el silencio. - ¿Te he hecho algo? – me preguntó mientras le baja un poco de volumen a la televisión - No - Entonces ¿Por qué? - Se inclinó tratando de buscar mi mirada - ¿

