Capítulo 26

672 Words
Al día siguiente en la escuela tal y como me temía, Mina había sido transferida. Por suerte había reprobado, o eso creo, ya que estaba en un salón de un grado menos que el mío. Era la hora del receso, por primera vez en mucho tiempo había ido a comprarme unas galletas a la cooperativa, de camino a mi salón me encontré con Mina. - Creí que después de ayer ibas a cambiarte de escuela otra vez - ¿No te da pena verte tan mayorcita y estar en tercer semestre? - la encaré - Para tu información soy un año menor que tú. Tengo diecisiete - Pareces de ochenta – no añadí más y avancé hacia mi salón - ¿Tanto odias a Mina? – me topé con Henry en la entrada - Sí – respondí tan cortante como pude, me senté en mi lugar y Henry hizo lo mismo Ya habían pasado dos semanas desde que Mina llegó, y durante ese tiempo ignoraba al sin modales. Bueno solo fueron como cinco días que yo lo ignoraba, después de eso él igual hizo lo mismo. Se la pasaba platicando con Mina, estaba harta de verlos juntos y no era por celos, era porque cada vez que se juntaban Mina se reía a cada maldito rato, no aguantaba más su risa estruendosa, no me molestaba en lo más mínimo que estuvieran juntos, solo quería que se callara. - Toma – Mina me aventó un papel a la cara. Lo abrí y vi que era una dirección – Mañana haré una fiesta. Solo te invito porque me da lástima verte tan sola – sonrió – Ah… Y lleva una ropa extra - No respondí, solo arrojé lejos aquel papel y volví a recargarme en mi pupitre. Llegué a mi casa y para mi sorpresa Leo ya había preparado la comida - ¿Estás enfermo? – tiré mi mochila en el suelo y me acerqué a la cocina, lo que había preparado Leo olía espectacular, me serví y me senté a comer - Escuché que te invitaron a la fiesta de Mina - No iré - respondí - Eso ya lo sabia - ¿Te invitaron? - Por supuesto, era tu amiga después de todo - giré los ojos al escuchar la palabra "amiga". Mi padre y Leo llegaron a conocer a Mina un par de veces, sin embargo nunca supieron de nuestros problemas, y no planeo decirlo ahora, era innecesario y si Leo quería ir adelante, le vendría bien divertirse un rato. Cuando mi padre llegó él y Leo cenaron. Yo estaba llena así que me senté a ver la televisión. - Me invitaron a una fiesta mañana ¿Puedo ir? – preguntó Leo a papá - Sí, solo no te metas en problemas… Deberías llevar a tu hermana para que haga amigos - No quiero ir – alcé la voz para que mi padre escuchara - ¿Por qué no? Ves y diviértete - ¿Recuerdas en donde embarazaste a mamá? – papá comenzó a reír - Odias a los chicos así que eso no pasará - respondió, me levanté del sofá y me dirigí a la cocina donde estaban cenando - ¿Y si me emborracho y si pasa? - Sé que no tomas – mi padre me conocía tan bien - ¿Tanto quieres quedarte solo mañana? - No, pero me gustaría que mi hija tuviera amigos – puse los ojos en blanco, mi padre me hacía sentir una marginada. No tenía amigos porque no pudiera hacerlos, si yo me lo propusiera podía ser amiga de todos los de mi salón, después de todo era carismática y divertida. - No te preocupes papá yo me aseguraré que Zusumi salga de ahí con amigos – me miró - Ah – mire al techo como si hubiera tenido una revelación divina – ya entiendo porque quieres que vaya – miré a mi padre – No te preocupes, cuidaré bien de Leo – miré a mi hermano y le hice una mueca
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