Henry estaba por irse de nuevo, cuando le hablé. - ¡Henry! – se detuvo y volteó a verme. Su mirada reflejaba severidad. Bajé la mirada – Eh… yo… lo siento - ¿Por qué? - Ah pues… - lo miré, pero de nuevo bajé la vista, su mirada me intimidaba un poco “¿Dónde quedó la Zusumi que odiaba a los chicos” me dije a mi misma Henry comenzó a avanzar hacia mí, por inercia retrocedía un paso cada que vez que él avanzaba, hasta que estaba parado frente a mí - ¿Entonces? – Mi celular que lo había dejado en la sala, comenzó a sonar. Corrí en dirección a la sala, pero sin mucho esfuerzo Henry me alcanzó y me acorraló contra la pared, mi celular dejó de sonar y se hizo un profundo silencio. Tener a Henry tan cerca hacia que mi corazón enloqueciera, mantuve la mirada hacia abajo y permanecí mordien

