Quedé sola en la cafetería, mientras esperaba a que José regresara. Ivy no había venido, ya que había decidido escaparse de las clases con su novio. Perdida en mis pensamientos, de repente escuché una voz a mi lado. —Ten —me dijo Nicolás, sentándose frente a mí y extendiéndome un portafolios. Tomé el portafolios con curiosidad, sin entender del todo sus intenciones. —¿Qué es esto? —pregunté, buscando respuestas en sus ojos. —Es información adicional para tu tesis, te brindará nuevas perspectivas y recursos. Trabaja duro en ella este fin de semana, antes del baile de primavera de la universidad —me sugirió, con una sonrisa misteriosa. —¿Te gustan los bailes? —me preguntó, tratando de cambiar el rumbo de la conversación. —Sí, me encanta bailar. José dice que tengo dos pies izquierdos, s

