Desde entonces vi las cosas de otra manera, dos días después tuve que pedirle a Elena una mañana libre para el nuevo encuentro en el tribunal, le concedí tal como él pedía, además de las visitas en casa de mis padres, fin de semana por medio para que se la llevara, segura de que estaría bien con él y su nueva mujer. Al salir, lo detuve, viendo su mirada temerosa. –Te lo agradezco –me dijo intentando sonreír– estará bien conmigo y todo es conversable, si necesitas cambiar o algo así, no te haré problemas, espero que tú tampoco. –Claro que sí, tengo la disposición si es lo mejor para nuestra hija, quiero que sepas que no te guardo rencor –lo miré a los ojos, sonriendo también– lo que pasó entre nosotros sólo fue un intento de poder darle estabilidad a Daniela, me apena no haber podido logr

