Ese mismo día Adere y Cole finiquitaron el trámite del poder de representación y de inmediato ella se puso al frente de la defensa de los derechos de la empresa bajo la cual funciona legalmente el astillero, hizo lo que a bien le correspondía para no solo lograr la suspensión del embargo, sino también revocar todo el proceso, pues la situación legal de la titularidad del mismo no está definida. Dado que Adere, en los quince días que prosiguieron a la forma del poder, logró conversar con los trabajadores del astillero hasta enterarse a fondo de la naturaleza de las irregularidades que el administrador venía cometiendo desde la muerte del padre de Cole, y que de inmediato asumiendo una representación que nunca demostró, deshizo el contrato que el padre de Cole había formado con un abogado

