Finalizando un día más de trabajo, Léa en compañía de Frank se disponía a abordar el automóvil de él cuando detrás de ella escuchó la única voz que hasta los momentos ha sido capaz de paralizarla. —Léa —Cole la llamó con dudas. Si bien los escoltas le habían enviado fotos de ella, las pocas fueron tomadas desde la distancia y de espalda. Encontrarse con el cuadro que tiene frente a sus ojos lo asombró, la duda se apoderó de él. Una sensación extraña recorrió su pecho. Muchas interrogantes llegaron a su cabeza. Después de llamarla, no pudo despegar la mirada del volumen de su abdomen. Sin tener un pensamiento lógico, en seguida su mirada se desvió al hombre que está parado a su lado esperando que ella aborde el automóvil. La mirada que le dirigió fue de acusación, silentemente le solic

