Muy a su pesar, después de organizar todo para devolverse a Atenas, Léa decidió dar el paso que había postergado desde hace dos días atrás que Adere le dio la noticia de que Cole es quien tiene la última palabra en el manejo de los bienes que creía eran solo de ella. Aquí va, en el ascensor de las empresas Galanis, las cuales no visitaba desde hace muchísimo tiempo, y esta vez no va con el ánimo que le caracterizaba al visitar a su padre y a su madre cuando trabajaban a diario. Decidió abordar uno de los ascensores privados, no el que conduce directo a la oficina de presidencia, pero si uno que la dejará en la recepción de la secretaría. No quiere familiarizar con nadie de las personas que imagina aun trabajan allí y conocieron a sus padres. Esta visita tiene un objetivo primordial y úni

