Nunca he creído en que algo nos aferra a la vida, cuando las ganas de morir se adentran a tu cuerpo, no hay más, poco a poco algo se va desgastando dentro de ti, hasta el punto que sientes que te has quedado vacío, ¿Es falta de valor? ¿Falta de qué? Se que nunca nadie lo dice, no en voz alta... Pero hay situaciones que nos hacen sentir que ese día, simplemente morimos, así lo sentí, yo morí aquel día, con su tacto, aquel día, fueron las navajas que se adentraron a mí piel y poco a poco fueron creando heridas profundas a tal punto, que me quedé vacía. Fue aquel día, que creí que la vida había terminado para mí. Cuando él me tocó. Cuando el rompió cada espacio de mí, y mirando justo hacía mis ojos, lleno de burla, parecía preguntarse, ¿Hay algo más que pueda llevarme? Podía decir, que a

