Trueno y Rayo

2250 Words
SHAWN Una de las cosas que podría mencionar que más me han marcado es seguir adelante, intentar fingir que ciertos sentimientos no abordan mi piel de la manera en que lo hacen, que la vida no ha sido un completo descontrol y cuando menos me lo espero, me encuentro aquí, de nuevo. Así que aquí me encontraba, sentado cerca de los caballos repasando cada uno de los pensamientos que transitaban de manera nada cordial dentro de mi cabeza. Quizá se trataba que éramos personas insufribles en el mundo en el cual las cosas suelen suceder de una manera tan, pero tan caótica. Sentía que podía notar cada uno de los latidos que resonaban en mi interior, sintiendo cómo me aturdía de manera brutal, pasé las manos por mi rostro demostrando la frustración que se encontraba ante cada uno de los detalles que pasaban por mi cabeza, por mi vida. ¿Cuánto era suficiente? Si habría hecho todo para poder formar parte de la vida de ella, de Blake, año con año, esforzándome en que ella pudiera notarme, pero ahora me encontraba aquí, y ella no miraba en mi dirección. Pensé en todo, quizá era que cada que intentaba acercarme a ella algo solía ocurrir, cómo si el destino no quisiese que me acercara a ella, ¿Era acaso el destino? ¿El deseo en el cual ella habló? Escuché el sonido de la paja crujir bajo su peso, alcé levemente la mirada para verla ahí, parecía nerviosa, demasiado, sus ojos paseaban por el lugar, sabía de que se trataba todo esto, habría estado evitando a Alana y a Francis durante los últimos días, quería que fuera Blake quien se terminará por acercar, sin mandar a nadie de ellos. En sus manos pálidas se encontraban un par de papeles, aunque uno lo terminó por guardar en su bolsillo, con una ligera mueca. —Tu madre me dejo pasar—, Informó con tonó tenue caminando hacía acá—. Quería dejarte esto. —Hola Blake—, Le saludé con una sonrisa, para mirar de nuevo hacía el cielo—. ¿Qué es esto? —El pago, por las cosas que me enseñaste, es un chequé—, Mordió el interior de su mejilla y terminó por colocarse en frente de mí—. Te lo daría en efectivo, pero me parece demasiado dinero para ir por ahí… —No lo quiero, quiero hablar contigo—. Expresé con tranquilidad—. Puedes llevarte el dinero. —No…—, Jugó con aquel pedazo de papel y tiró de su cabeza un poco hacía atrás, soltando un suspiro lleno de pesadez—. Al final del día, se trata de trabajo, las cosas personales y las laborales no se mezclan. —¿Terminaste odiándome? Sus ojos me miraron con detenimiento, pensando en las palabras que podría decirme, suspiró con cansancio para negar, supongo que ese podría ser un sentimiento más grande del cual todavía no se habría apropiado su cuerpo en dirección mía. —No podría odiarte—, Admitió, para mirar en mi dirección—. Tengo que irme, están esperándome y… —¿Jackson? —, Interrogué, presionando mis puños ligeramente—. ¿Es el quien te está esperando? Sus ojos se rodaron ligeramente, colocando estos en blanco, pero no contestó, suspiré con toque de cansancio, parecía ser que todo lo que yo quisiera lo terminaría por obtener él, sin importar que, sin importar cómo, siempre terminaba por ganar él, generándome esta cólera dentro del pecho y la bilis en la garganta. Supongo que podría tratarse de la misma competencia que tenían Nicole y Blake, sólo que ellas no involucraban a las personas, mucho menos se hacían cosas tan ruines, podía recordar el rostro de culpa de Blake cuando nos encontrábamos en el lago, lo primero que pensó fue en ella, lo cual… Fue incómodo, tanto cómo tierno. —Es en realidad que… Tengo que irme—. Su mano se estiró en mi dirección—. Tómalo Miré aquel papel, en realidad, podría mencionar que ese cheque lo necesitaba—más de lo que quisiera admitir—pero no me sentía merecedor de ello, sólo le fui dando vueltas a temas que ella si quiera prestaba atención, al inicio ella parecía querer acercarse, me asuste y lo arruine. —No quiero tu cheque—. Expresé con frialdad—. Quiero que te quedes, y hablemos de lo que tenemos pendiente. Pendientes. Teníamos demasiadas cosas pendientes, mismas que no sabía con claridad si para ella tenían la misma prioridad de lo cuál lo tenían para mí, quizá, al hablarlo en su dirección podría pasar por su cabeza que estaba haciendo tontería tras tontería que terminaría en algo que llevaría al mismísimo mal, ella tomó una bocanada de aire y tiró ligeramente de su cabeza hacía atrás, parecía encontrarse levemente aturdida por la situación. —Te deseo suerte, Shawn—, Mencionó para mirarme por unos segundos, una sonrisa torcida apareció en sus labios—. Y éxito. "Quizá pasamos la vida creyendo que conocemos a las personas, pero solo conocemos lo que queremos ver de ellas, ¿Sí no hubiera peleado con Shawn que sería de nosotros? Mi amor incondicional hacía él habría hecho sin dudas que me quedará en el pueblo en el que crecí. Ahora no se si estoy segura de querer verlo pronto. Me asusta la imagen que veo de él". —Blake—, Le frené—. ¿Crees en lo incondicional? Ella se detuvo, no se giró a verme, podría jurar que habría hecho aquella mueca marcada y sus cejas se fruncieron, pero no podía mirar su rostro. Quedarían ciento y un dudas sobre lo que pasaba. —Creo… Qué las cosas pasan por algo—. Añadió, me miró de reojo—. Tomé una decisión, que seguro tiempo atrás no habría tenido el valor de hacerlo. —Blake… —Por primera vez, me elijó a mí. Fue lo último que dijo, para terminar por salir de mi campo de visión, solté un insulto entre dientes mientras que la frustración dentro de mi cuerpo no dejaba de aumentar de la manera más rápida posible, estaba seguro que las cosas tarde o temprano pasarían así, pero no pensé que fuera mucho antes de empezar. Me quedé ahí, quieto por un par de segundos, sin siquiera saber cómo reaccionar, pero a pesar de la niebla, me levanté. Creo que hay ocasiones que el corazón no sabe cómo reaccionar, podría decir que la conocía, pero no lo hacía en lo absoluto, sólo las cosas que habría observado de ella en alguna ocasión, pero en general, ella podría pasar como un completo dilema para mí. Apenas salí noté cómo ella abrazaba a mamá, de una manera tan familiarizada que parecía impresionante, cómo si en realidad fuera a extrañar verla. Creo que miré en muchas veces en su dirección, creyendo que un día podría tener un vinculo con ella, pensando cientos de veces en la canción que la solía escuchar, quizá en alguna realidad, la canción de “colegas”, fue para mí. Quizá para ella, yo signifique algo. Me quedé ahí, mirando en su dirección, notando cómo caminaba en dirección de aquel taxi, para sonreír, soltó un par de palabras que no escuché y noté cómo su cabello se mecía con aquel viento, ella rio, no podía ser capaz de darse cuenta de lo hermosa que era, no podía definir cuales fueron las emociones que pasearon por mi cabeza al verla, no podía tener un modo de explicar, pero sentía aquella nostalgia, justo en el pecho. Caminé en dirección de mamá, quien miraba cómo el coche en el cual se acababa de subir Blake, como este iba desapareciendo, apenas me posé a un lado de ella, me miró con una de las cejas arqueadas. —¿Qué te ha dicho? —, Interrogué. Pareció cómo si algo se hubiera iluminado en su cabeza, un par de ideas que yo no podría ser capaz de escuchar, se recargo en la puerta, y aquellos ojos oscuros me miraron con intriga. —¿Esto es la razón por la cual has estado actuando tan raro? ¿Por la llegada de Blake? —, Preguntó, noté dos hojas de papel en su mano—. ¿O por qué ya se va? —¿Se va? —, pregunté con las cejas fruncidas, a lo que asintió—. Hija de… —¡Shawn! —, Me frenó mamá horrorizada—. Te desconozco… Le miré por unos segundos, no mentiría que me desconocía del mismo modo, no sabía cómo tal quien era yo, en lo más mínimo. Era cómo si algo hubiera cambiado de un día para otro. Se quedó callada por unos segundos para mirar aquellas hojas, fruncí las cejas. —Te dejo esto, dice que querría habértelo dado en persona, esta, pero que no tuvo el suficiente valor—, mencionó con una mueca—. Y que este, porque eres un cabezota. Ahí noté el cheque, solté un insulto entre dientes. —Sigue siendo una niña bastante generosa—, Dijo mirando el cheque—. Demasiado generosa... —Sí, esa es Blake—, Murmuré tomando ambas cosas. Comencé a leer con lentitud la carta, sintiendo ciertas emociones recorrer por mi cuerpo con cada una de las palabras, podría sentir cómo había sucedido tanto en cuestión de segundos, con cada una de las palabras que ella decía en aquel trozo de papel. Y fue ahí que entendí, que todo lo que habría creído en realidad no existía, ahí entendí que no podríamos ser una melodía que habría escuchado cientos de veces, que habría cosas que solo sucedieron en mi cabeza de una manera tan, pero tan irreal. Así que un día, ella decidió tomar sus maletas e irse, un día ella decidió que podría finalizarlo todo, pero, ¿Sería así? Si nos tratábamos de cientos de hojas blancas sin terminar, un lienzo en blanco que jamás fue pintado. Fui hacía mi motocicleta, con los pensamientos demasiado amontonados en mi cabeza, con cientos de ideas que no podía detener, subí y comencé a manejar de manera veloz, directo hacía el aeropuerto. “Siempre creí que tendría valor para hacer las cosas, fue la razón principal por la cual vine hacía acá, insistiendo en una historia que quizá, jamás comenzó, algo, que posiblemente me inventé yo. Quería creer que aquello que vi en una serie, siempre sería, que yo sería tu Trueno y tu aquel Rayito, por siempre, pero la gente comete equivocaciones y ya no hay mucho que hacer. Hay que tener valor para irse, aun cuando lo único que deseas es quedarte. Yo pedí un deseo, quería borrarte de mi memoria y por alguna razón, no funcionó así, sólo… Desaparecí de la tuya, de cierto modo, así lo pareció, porque yo estaba aquí, pero tu no sabías nada de mí, un día, deje de ser aquella otra mitad. Pero, supongo que esta bien, porque postergué muchas cosas por no perderte a ti, pero conforme avanzaba el tiempo, comenzaba a perderme a mí, dejando de saber quien era, quien soy”. Podía sentirme agobiado, podía sentir las palabras en un nudo creciente dentro de mi pecho. BLAKE No podría olvidarlo, no podría decir que era el peor amor que he conocido, porque aun con un deseo, no podría olvidarle. —¿Estás nerviosa? —Para nada—. Dije registrando mis cosas en el aeropuerto—. Estoy tranquila, ¡Extasiada! ¡Nos vamos a Espala! Noté cómo sonreía, yo miré de reojo hacía la entrada, era un cierre, seguía mi vida. Porque a veces se tiene que entender, que las personas no son eternas, en lo mínimo, un día puedes despertar y la vida cambia, siempre lo hace. —¿Esperas que llegue? —No—. Reí—. Estoy mirando por última vez, el lugar en donde he pasado toda mi vida. —¿Quieres parar? —No. No quiero detenerme más. Miré hacía la entrada… Quería dejar todo, sin mirar atrás, pero pesaba. Shanw. Quizá jamás lo entenderás, pero no lo hacía ni yo, no entendería con claridad que pasó, ni cómo pasó, que nos quisimos tanto de la nada, pero creo que a pesar de que sea de lo mejor que me a pasado, no duró. Ahora entiendo que somos momentáneos en la vida de otros, y esta bien, que esta bien sentir que ya no se encaja en un lugar a pesar de que sentías que lo era todo. Que somos irrepetibles, nunca encontrarás lo mismo a pesar de que sea la misma persona, esta bien. En serio lo está. El aceptar que al final, todo si llega a un final. Porque todo tiene un final. Se que fue un mes lleno de complicaciones pero, quizá en otra vida, las cosas hubieran sido diferentes. Siempre te querré, Rayito. —Trueno. Llegué al aeropuerto, para bajar casi corriendo, intentando pasar los puertos de seguridad, más fui detenido. —Tengo que pasar—, Le dije—. El amor de mi vida se va, ¡Joder! ¿No lo entienden? —Lo siento, pero son las políticas del lugar…—. Ella miró hacía mí—. ¿Qué vuelo tomó? —¡Necesito pasar! Ella se irá a España, y posiblemente, no la volveré a ver jamás. —El vuelo a España a despegado ya.
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