Creo sinceramente, que muchas de las cosas que pasaban por mi cabeza, eran irreales, quizá la vida habría dejado de carecer sentido, parecía cómo si estuviera en un lugar extraño, alguna vez escuche, en una de mis películas favoritas, “¿Cómo es que una chica salta…?, no… ¿Se desploma por un agujero de conejo sin cambiar? La respuesta, no lo hace.
La vida es un completo misterio, es cambiante, cuando comienzas a entenderle puede suceder algo que lo cambie absolutamente todo, y regresas al punto cero. La vida es un misterio, siempre lo ha sido, supongo que eso es lo que la hace interesante, ¿No es así?
Así que, era cierto, no lo hacías. Cambiabas. Había ocasiones, momentos, cosas que te llevaban a ello, te orillaban a cambiar, aún así si tu no lo deseabas, simplemente pasaba, porque no podías evitarlo, las cosas sucedían, porque así debía de ser. Supongo que… De eso se trataba la vida, ¿No es así?
Sentí su mano posarse en mi rostro, le miré, notando la confusión con la que me miraba, noté cómo sus ojos curiosos, con aquellos lunares cercas y pestañas pobladas parecían tener ciertas dudas al mirar en mi dirección.
—Blake, si te quedas así, ida—, Me imitó Jackson, agitando ligeramente mi mentón—, Sentiré que te estás volviendo loca.
—¿Qué?
—¿Todo esta bien? —, preguntó pasados unos segundos—, ¿Sucede algo?
—Ah, no. Todo esta bien—, dije apartando su mano con lentitud—, ¿Por qué no lo estaría?
Supongo que por algo pasaban las cosas en la vida, teníamos que pasar por todo esto, para poder vivir, y aprender, apreciar a las personas que se encontraban en tu entorno, comenzabas a vivir, y a pesar de que en ocasiones sentías que todo se abrumaba, la vida podría seguir, siempre lo hacía.
Por algo pasaban las cosas, para llenar después nuestra vida de felicidad, después del desastre, siempre vendría la calma. Y lo aprendías, tarde o temprano.
—Sólo preguntaba—, mencionó encogiendo sus hombros—, Pareces estar confundida.
Lo estaba, pero no se lo dije. El se terminó por levantar, me miró por unos segundos más, con un toque de curiosidad, sin embargo, no le dije nada, solo le seguí. Ahí me habría dado cuenta, al observar a mi entorno con sumo detalle, que la vida no sólo me habría cambiado a mí, habría cambiado a cada una de las personas que se encontraban aquí, habríamos cambiado todos. Por ejemplo, mi deseo habría cambiado y afectado la vida de Nicole, quien ahora tenía los mismos estragos que habría tenido yo, y eso me causaba ruido, no deseaba que eso sucediera.
—Me alegra que llamarás, en verdad, quería salir contigo sin que tuviera que ver el alcohol—, mencionó pasados unos segundos—, Conocerte un poco más.
—Pues aquí estamos—, mencioné con tranquilidad.
Nos detuvimos frente a su motocicleta, le miré de reojo, para mirar hacía mi entorno, ¿Si la vida no hubiera cambiado del modo que lo hizo…? ¿Sería feliz? ¿Cuánto habría tardado para caer en un episodio depresivo?
—Sí, sube—, mencionó a lo que asentí.
—¿Puedo? —, pregunté mirando su motocicleta, el me miró confundido—, no me dejaste correr, déjame andar.
—¿Sabes si quiera manejarla? —, Preguntó a lo que asentí—. ¿Desde cuándo?
Note en su tono de voz la incredulidad, cómo si lo que le dijera fuera una mentira, miré hacía sus ojos, ¿Por qué me hacían tantas dudas su mirada? Sentía cómo si al verlo, pudiera detener el tiempo, regresar al minuto uno, cuando la vida comenzó, quizá nunca terminó.
—Desde siempre—, Dije rodando los ojos—. Anda, tu me enseñaste—, Hice un puchero.
—Yo no… Ya—, Suspiró para después entregarme las llaves—, No vayas tan rápido.
No ir “tan rápido”, en una motocicleta hecha para correr, seguro debería de ser un pecado, adoraba subir a la motocicleta de Jackson e ir a máxima velocidad, cómo la adrenalina subía por mi cuerpo de manera irreal al punto de hacer que sintiera que todo lo demás si quiera importaba.
—Claro—, mencioné con una sonrisa traviesa—, lento y seguro, iré como una tortuga, no te preocupes—, mencioné, para subir, el hizo lo mismo—, Ahora…
Sabía que Jackson era una persona divertida, siempre habría sido divertido pasar tiempo con él, siempre me habría causado demasiada gracia las reacciones que tenía, siempre habría sido interesante pasar tiempo con él, parecía ser cómo si cada día lo fuera conociendo de nuevo, con los detalles que ya conocía, con cada uno de los fragmentos que ya recordaba.
Siempre habría sido una persona completamente transparente, supongo que eso nos habría llamado la atención, que habríamos conectado de una manera tan real que no podía imaginarme que en realidad habría dejado de hablar con él, por causa de mis padres.
Mis padres, después de pensarlo un poco más, con los recuerdos que habrían estado pasando por mi cabeza últimamente, quizá habría sido lo mejor que dejará de tener contacto con ellos, recordaba la cachetada de mi padre, los días que duré encerrada, la forma tan cruel que en ocasiones me trataban, que ahí fue que recordé porque habría decidido irme. Siempre habría tenido demasiados motivos para irme de aquí, supongo que no solo habría sido Shawn.
—¿Así se enciende? —, Pregunté a lo que sus cejas se fruncieron, iba a encender, pero no lo hice bien, a propósito, generando que el chocara conmigo—, Mierda.
—¿De verdad sabes conducir? —, preguntó un poco alterado, sonreí maliciosa.
Siempre habría encontrado motivos para hacer desatinar a Jackson, el cómo es que siempre parecía ir dudando de las cosas que yo hacía, cómo yo de él, pero todo a manera de juego, supongo que nos conocíamos a la perfección, que confiábamos que nada que hiciéramos podría causar un dolor real en la vida del otro.
—Creo que…
—Blake, baja—, Me pidió, pero antes de que pudiera decir algo más, encendí y aceleré—, Maldición Blake…
Conducía con rapidez, sintiendo la adrenalina paseando por mi cuerpo de manera violenta, no mentía cuando había dicho que él me habría enseñado a manejar, porque así fue, no mentía que quería comerme al mundo, porque la idea se nos planto a ambos cuando nos dimos cuenta que estando aquí lo único que podíamos ser capaces era de sentir que nos sentíamos asfixiados.
Quería vivir una vida de All Star, sin importarme lo demás, habría decidido salir, morir, correr cómo si la vida dependiera de ello, vivir al límite, cómo si fuera el último día en el que me podría encontrar aquí.
—¡Maldición Blake! ¡Me asustaste! —, Me reclamó a lo que reí divertida—, ¡Estás loca!
Sonreí, se que era noche de volver a empezar, quería volver a empezar, cómo si todo hubiera parado, no quería perder más tiempo, seguir sentada en la cima del mundo, después de haber tenido el corazón completamente roto. Solo quería volver a empezar.
Y ahora, tenía la opción de hacerlo, la vida me habría dado la opción de volver a empezar, aceleré un poco, sintiendo que vivía una vida de Rockstar.
—¿Quieres jugar? Juguemos—, mencionó, soltándome con lentitud.
—¿Qué haces? —, pregunté nerviosa, el sonrió—, Agarrate.
—Conduce, no te pongas nerviosa—, mencionó a lo que miré al frente—, Confía en mí.
Confiaba en él, sabía perfectamente que confiaba en él, sin dudas, pero esto me parecía tan pero tan peligroso, que dudaba que podría salir algo de esto.
—Te vas a caer, siéntate—, dije apenas noté lo que iba a hacer—, ¡Jackson!
—Confía en mí—, Repitió, solté un suspiró lleno de pesadez.
Sin embargo no frené, seguí conduciendo, para ver cómo el se levantaba, sintiendo la gloria, sintiendo cómo es que vivíamos el día, cómo si pudiera ser el último, ¿Y si lo era? Quizá se me había ido la olla, habría dejado que las persecuciones de las dudas me comieran la cabeza.
—¡Blake! —, Me gritó, a lo que le miré de reojo—, ¡Eres la puta ama del mundo!
Solté una risa, era un idiota.
***
Quizá la vida pasaba demasiado rápido, quizá habríamos pasado demasiado tiempo luchando contra las mismas cosas una y otra vez, pero en ocasiones, teníamos la opción de volver a vivir.
—¿Perforarte? —, preguntó Jackson, asentí, mirando hacía aquel local—. Lo íbamos a hacer cuando adolescentes, ¿Lo recuerdas?
Fruncí las cejas levemente, para asentir.
—Acá entre nos, lo hicimos en mis recuerdos—, mencioné con diversión—. Antes del deseo, yo me perforé contigo, la lengua.
—¿Sí? Pero no tenías permiso acá de con tus padres de hacerlo—, mencionó a lo que solté una risa—, ¿Qué sucede?
—Qué parece que nada cambió, porque tampoco allá tenía permiso—, confesé, para después recargarme en la pared—, Pero lo hicimos.
—¿Y que pasó con dicho arete? —, preguntó a lo que miré hacía otra parte.
—Me lo quitaron, claramente—, sonreí incómoda—, Por culpa de alguien, mis padres se enteraron, me encerraron en mi habitación por días, hasta que accediera a dejar de ser tu amiga.
—¿Accediste?
—Parecía una recluta, sin poder salir de casa, sin poder vivir—, mencioné pasados unos segundos—. Además, de que dicha persona se empeñaba en que no pudiera ser tu amiga, al final del día, lo consiguió.
—Eso es una pena.
—Sí, lo fue. Quizá por eso me emocione del modo en el que lo hice cuando te vi, que me abrazaste con tal emoción, cómo si no hubiera pasado nada malo entre nosotros—, confesé—. En realidad te extrañe.
Una sonrisa salió de su rostro, parecía ser que en verdad, esto le habría calmado cualquier cosa que pudiera sentir dentro de él, al igual que conmigo, habríamos pasado la vida viviendo con demasiadas dificultades, creo que la amistad que habría tenido con Jackson, jamás la habría sentido con alguien más, quizá el cambio en realidad fue demasiado, entre nosotros, quizá para que todo funcionará debimos de haber pasado todo esto, para darnos cuenta que éramos personas significativas en la vida del otro.
Estaba bien.
—Yo a ti, pero yo porque te fuiste—, Se mofó, para mirar hacía el lugar—, Te subo la apuesta, ahora vives sola, no hay permisos que pedir.
—Quizá tenga que llamar a Francis y Alana, siempre resuelven mis problemas—, mencioné mirando hacía arriba—, En ocasiones suelo olvidar que tenemos la misma edad.
—Tonta—, mencionó con burla—. Un tatuaje—, Me retó.
—¿Tatuarnos? —, pregunté con una ceja arqueada—, ¿Los dos?
—Si, tonta. Si no sería tatuarte—, Rodó los ojos—, O tatuarme, pero no, no lo dije así, ¿Verdad?
—Tarado—, Rodé los ojos, para mirar hacía el local—, Bien.
Y no era que no lo hubiera pensado a detalle, porque en realidad, pensé en cada una de las cosas, para después dar por hecho, que si alguien habría marcado mi vida de manera bonita, habría sido él, que me habría causado muchas emociones positivas, en realidad, así que, no me arrepentiría de hacerme un tatuaje con él, porque de verdad lo quería.
Así que accedí, ambos nos adentramos al local, lo primero que hicieron fue hacernos la perforación, podía ver que él habría ido primero, notaba cómo con unas pinzas sostenían su lengua, mientras pasaban una aguja por esta, sentí escalofríos, parecía tan doloroso, y lo era. Recordaba que cuando me habría perforado, me habría dolido de una manera tan extraña, que mis ojos se llenaron de lágrimas, pero el resultado, dios habría amado el resultado.
—¿Ya te dio miedo, Blake? —, Preguntó, mirándose en aquel espejo, a lo que negué—, ¿Segura? Aun tienes tiempo de arrepentirte.
—No tengo miedo—, Mencioné apenas se levantó, para suplir su asiento, mientras que el chico cambiaba de guantes y abría una aguja nueva—. ¿Por qué lo tendría? Sólo es un pequeño piquete.
Quizá si me había generado ciertas dudas, quizá el ver el cómo le hacían la perforación si habría logrado ocasionar que dentro de mí crecieran las dudas de manera irreal, pero no lo dije, no le miré el sentido de admitir que comenzaba a sentir los nervios.
—Sí, lo que digas—, mencionó girando los ojos—, Puedo oler tu miedo.
—Lo que digas—, Dije entre balbuceos ante la presión de las pinzas sosteniendo mi lengua.
Cerré los ojos. Por un momento, tenía la oportunidad de vivir de nuevo, hacer todas aquellas cosas que en un pasado no hice, por primera vez, tenía la opción de hacer las cosas que me nacían, sin miedo del que podrían decirme, o hacer que las cosas comenzaran a ser tensas, me gustaba sentir esa sensación, poder sentir una especie de poder tanto dentro de mi cuerpo, como en mi vida.
Sentí cómo la aguja pasaba por mi lengua, mientras que mis ojos se cristalizaban, ahí me di cuenta, ante el dolor, aquel dolor que no era un sueño, que estaba en la realidad, que la vida si me habría causado tantos cambios.
Pero comenzaba a dejar de arrepentirme del deseo, porque en realidad, comenzaba a vivir, todas aquellas cosas de las cuales me prive durante tanto tiempo, hoy las estaba haciendo, y me sentía plena. Y sentía que de verdad comenzaba a vivir, y eso, no tenía un punto de comparación, se sentía irreal.
Pero en realidad, me gustaba.
Me gustaba esta sensación, el cómo habría avanzado la vida.
Y no me arrepentía de absolutamente nada, no sentía las presiones dentro de mí pecho, ni mucho menos. Estaba tranquila, después de tanto tiempo sentía que las cosas me habrían comenzado a funcionar, después de todo…
¿Cuánto tiempo pasa antes de que la vida sea diferente?
—Esta listo—, mencionó el chico, miré en el espejo—. Qué has sido más valiente qué él, ni un pequeño jadeo—, Se mofó.
Le sonreí vitoriosa a Jackson, aunque en realidad, habría sido que me habría desvanecido de mis pensamientos, que deje de prestar la completa atención en las cosas que sucedían en mi entorno.
Quizá por algo pasan las desgracias, si te ayudan a encontrarte, y apreciar a la vida.
—¿Ves? Tu eres quien llora—, mencioné con toque de burla, para suspirar—, Me gusta.
—Si, se que te gusto, no lo hagas evidente, preciosa—, me dijo acomodando mi cabello—. Así que ahora, ¿Estás lista para tatuarte?
Claro que estaba lista, claro que sentía que estaba tomando las decisiones correctas desde hacía un rato, no me arrepentía de las decisiones que habría tomado, comenzaba a darme cuenta, que comenzabas a ver, sentir, que estabas vivo.
—Lista—, mencioné dejando el espejo en aquel mueble n***o—, ¿Qué querrás? ¿Te tatuarás mi rostro?
—No te lo diré—, mencionó—, Sólo que es referente a ti.
—¿Por qué no? —, pregunté confundida, el encogió sus hombros.
No habría planeado claramente un tatuaje, no sabía que tatuarme de él, fruncí las cejas levemente, para pensar. Era acaso que…
—Bien, no me digas.
Me abrazó, su mano acarició mi cabello, por alguna razón, hay veces que encuentras justo el lugar perfecto, encuentras el lugar donde puedes ser, sin temor de lo que podrían decir los demás. La vida sigue, sólo que en ocasiones no somos capaces si quiera de poder entender con claridad, cuando podría ser el último día para vivir.
—Te quiero, bonita—, mencionó en un susurró en mi oído.
Apenas me dijo eso, se separó de mí, caminando hacía donde lo tatuarían, le miré, por alguna razón, aquellas palabras crearon un estrago en mi corazón, pero, no de manera negativa, podía sentir cómo latía lento.
Quizá, todo lo que pensé en alguna ocasión, en realidad, jamás sucedió, quizá necesitaba que la vida me plantará justo en el rostro lo que debía de ser la vida, que lo demás, comenzaba a cambiar.
Caminé hacía donde me tatuarían, después de todo, la vida avanza.
Le dije al chico que era lo que quería, y terminé recostada en una de las camillas, sería en la costilla, miré en dirección hacía Jackson, quien parecía tranquilo, no sería su primer tatuaje y aparentemente, tampoco el mío.
Si pudiera decir que la vida cambió directamente, lo haría, pero estaba bien.
—Así que, ¿Son novios? —, preguntó la chica que lo tatuaba a él, le miré—, Es lindo que se tatúen juntos, algo… Significativo.
—¿Novios? —, pregunté después de unos segundos.
—¿Qué más si no? Son tatuajes que se llevan por siempre—, mencionó, mientras colocaba un líquido frio en mi piel—. ¿Son amigos?
—Creo… Que somos—, mencionó Jackson después de unos segundos—, Seremos, somos todo lo que el destino quiera que seamos.
Sonreí divertida.
—Sí, lo que el destino quiera—, Suspiré para mirar hacía el techo, aquellas luces cegadoras y los recuadros negros y blancos.
Todo lo que el destino quiera.
—¿Y creen que el destino quiera que sea algo eterno? —, preguntó la chica.
—Creo, que quizá nos hemos estado buscando en muchas vidas, no se en que modo, pero lo hemos hecho—, mencionó, ahí recaí.
Se sentía cómo una especie de sentimiento lleno de vida, era cómo si, tuviera razón, quizá nos habríamos buscado en todas y cada una de las vidas que habríamos tenido, mis cejas se fruncieron ligeramente, ante pensar aquello.
¿Podría ser posible?
Creo, que tenías razón cuando dijiste que no podía encajar con cualquier persona, porque cuando comencé a indagar un poco más, me di cuenta, que la vida podría ser un poco más allá de lo que pensamos, quizá, tenías razón, la vida no es para todos, pero cuando decides vivirla, puede que te lleves una sorpresa.
Quizá conocerte si trajo diferentes colores a mi vida, pero ahora me pregunto, ¿Te los llevaste también? ¿Detrás de todo? ¿Qué fue?
¿Es acaso que corrimos antes de aprender a caminar?
¿Fue aquello?
Solo quiero decirte, que la vida me hizo feliz a tu lado, pero comienzo a creer que tengo más dudas que respuestas, si nosotros debimos de estar juntas, si no debimos de estar, no lo sé, pero creo que te agradezco, lo bueno, lo malo.
Agradezco llegar a tu vida, porque me salvaste cuando necesitaba de tu ayuda, pero...
Es algo que no entiendo, llegaste cuando más vacío sentía para irte, cuando más te necesite, ¿Qué fue lo que sucedió?
¿Acaso fue que no debiamos de estar juntos? ¿fue que todo sucedió solo en mi mente?
Te quiero.
—Trueno.