Claire estaba sentada en el suelo de la sala, rodeada de cajas vacías y rollos de cinta de embalaje. Podía sentir los rayos del sol que se filtraban por las ventanas, llenando el espacio con una luz y calma sorpréndete. Sin embargo con cada minuto que pasaba no era capaz de calmar el nudo que sentía en el pecho. Desde donde estaba podía observar a su hija. Adeline estaba jugando con sus muñecas cerca de ella, ajena a la conversación que estaban a punto de tener. Claire respiró hondo, queriendo encontrar las palabras adecuadas. Sabía que esta charla no sería fácil, pero no podía posponerlo más. A pesar de ya haber encontrado el lugar perfecto en dónde ella y su hija podían vivir con tranquilidad, lo había estado posponiendo. No sabía con certeza a qué se debía, quizás solo fuera un

