Preocupados por la repentina visita de Valentina, Enrique pensó en cambiar de local, pero Milenna lo hizo caer en cuenta, que no era el momento para hacerlo. Y siguieron acomodando el local. En ese instante, llegaron dos clientes al local y compraron blusas y camisas que recién se habían hecho. Después de dos minutos, muchos más clientes entraron al local y Enrique y Milenna no se daban abasto. Luego de atender a todos los clientes, Milenna muy contenta le dice a Enrique: — Vaya, estas atendiendo a los clientes súper bien, no quiero decir que antes no lo hacías, pero esta vez, estas genial. — Estoy inspirado, además, quiero pagarle hoy el arrendo a Valentina, para no atrasarnos por primera vez. En ese instante, Enrique saca de un maletín la Biblia y aprovechando el momento que están

