Capítulo 6

1242 Words
Angela Sus ojos azules se fijan en mí y su desconcierto no me pasa desapercibido. Se que tiene muchas preguntas en su cabeza, al igual que yo. Se que me reconoce, otros ojos y lentes no me hacen una chica diferente. —¿Qué haces aquí? —su tono es directo y sin gracia —Yo… —dudo dando un paso hacia atrás insegura El asistente es quien sacude la cabeza y nos presenta —es la nueva técnica. Su padre la contrato mediante el concurso de méritos. —¿Mi padre? —desconcierto en su voz, entonces vuelve a observarme mas detalladamente —déjanos a solas —le pide cortante al secretario —me gustaría unas palabras con la chica nueva Yo casi estoy por rogarle al pobre hombre que no se vaya, pero me abstengo. Cuando finalmente quedamos a solas me mira como si tramara algo —¿me estas siguiendo? Yo me ofendo. —¿Por qué dice tal cosa? —Eh, no lo sé, quizás porque apareces de un día para otro en mi empresa, presentándote como mi nueva asistente personal. Es decir, ¿eres la chica que solicite para el puesto? ¿La ingeniera química? —Algo así… —vacilo. —no termine la carrera, pero si tengo experiencia y formulas propias registradas. Eso basto para quedarme con el puesto —¿Me investigaste? ¿encontrarme contigo en las Vegas fue tu plan? Lo miro —¿Cómo se te ocurre? Además, ¿Cómo podría? Fuiste tu quien te acercaste primero a mí. Él se sujeta la cabeza y suelta y un gran suspiro —segunda pregunta ¿Qué le paso a tus ojos verdes? Sabía que consultaría —En el club usaba lentes de contacto —miento. El ríe —así que, no te basto con usar lentes de contacto. También usas lentes de montura. No podría contarle toda una verdad confusa así que solo le digo que sí. El empieza a dar vueltas a mi alrededor —sigues teniendo un buen cuerpo. Aunque no lo suficiente ¿Cómo termine contigo? Yo me encojo de hombros —¿borracho cuestiona sus gustos? —suspiro. No es que eso me ofenda. Pero siempre opaco cualquier signo de belleza en mí. Es un malévolo distractor. Simplemente no me interesa. —Bien. Escucha. Así serán las cosas. Si vas a trabajar aquí conmigo, Uno, nunca menciones a nadie sobre la noche de las vegas. Dos, haz tu trabajo nada más. Tres, cuando el contrato ya esté listo lo firmaras sin objeciones ni tretas. Si logras hacer todo eso, te pagare un dinero extra Dinero extra… Eso llama mi atención —¿De cuánto estamos hablando? —¿Así que todos tienen un precio, eh? —se burla de mi No es que yo tenga un precio. Pero desperdiciar recursos y ventajas es una tontería. No soy una hipócrita. —Dígame cuento y déjese de rodeos. El parpadea y su semblante cambia —quizás unos veinte mil extras. Solo por daños y perjuicios. —Lo tomo. —mi semblante es serio —¿Así de fácil? Por tu cara de conejo asustado que tenías al inicio pensé que saldría corriendo cuando vieras al lobo —ríe más —pensé que lo primero que harías seria renunciar No. Yo no abandono. Además… —Necesito este trabajo más de lo que me gustaría admitir. Me observa y algo parece llegar a su mente —deudas. —se toca la cabeza— creo recordar algo de esa noche… mencionaste que debías dinero… —No tengo ni idea de que te conté esa noche —admito —así que no me lo preguntes. Mejor concentrémonos en el trabajo que tenemos por delante. Sus ojos azules me miran fríos de nuevo, como si volviera a ser nada más que una molestia, una nueva piedra en su zapato que no se ha logrado quitar desde esa noche —espero que tu talento venga acompañado de tus palabras, porque vamos a trabajar mucho aquí Asiento. No esperaba menos. Y si su padre es talentoso, seguramente el lo es más. —estoy ansiosa por aprender y compartir —Quizás podamos volver a compartir más cosas —su tono ha cambiado ahora —más conscientes ahora… Me detengo y le tiendo una carpeta —ten. Sus manos la toman desprevenido—¿Qué es esto? —He investigado cosas de la competencia y buscaba planes nuevos. Traje propuestas, sé que es muy pronto, pero ya que te conozco ahora, me gustaría que mínimo les echaras un vistazo para darles una oportunidad. El suspira —creo que reconozco tu apellido —abre la carpeta — he visto varios registros en tus formulas. Algunas me gustan y otras no. A diferencia de ti, yo sí termine mi carrera Evito reírme. Aun así, puedo asegurar que soy mejor que él. No soy arrogante. Pero he seguido la carrera de su padre toda mi vida y unos que otros avances de su hijo. —Enseñeme entonces, jefe. —pido sin insinuación. Me hace pasar para mostrarme mi lugar de trabajo. —A la hora del almuerzo puedes comer dentro o fuera. Pero no te alejes tanto, al menos no el primer día por si acaso te necesito. Asiento. —O puedes almorzar conmigo. Al menos solo por hoy Aquello llama mi atención —¿no se verá mal? —No. Es una cordialidad que suelo hacer con el nuevos. No te sientas especial —No podría —ruedo los ojos sin que lo note y me acerco a mi escritorio. —¿puedo ver el laboratorio ahora? —¿Tan entusiasmada estas? He esperado este momento toda mi vida, pero no sé cómo se tomaría eso. Ugh. Me da igual, que me llame aficionada si quiere, ¡pero quiero verlo ya! —Si. —Sígueme —me guía y cuando las grandes puertas se abren también lo hacen mis ojos y todo un mundo de posibilidades y mezclas que estaré por hacer. Pasare horas aquí metida solo experimentando. Reviso, y me voy por cada lugar del laboratorio. Cada libro de registro. Cada frasco etiquetado. Esta tan bien organizado como el laboratorio de mis sueños. Con mas recursos de los que podría adquirir por mi cuento. Esto podría cambiarlo todo. —Pareces una niña en una juguetería. —entrecierra los ojos sin entenderlo —O como mi prima cuando va a una biblioteca —Has tenido tanto aquí… ¿Qué haces metido en una aburrida oficina? Podrías pasar aquí horas creando. —Eh eh. —me advierte con semblante serio —no queremos una explosión de nada aquí. O reacciones alérgicas en las personas. —Se lo que debo, y no debo mezclar o hacer. Además, también traerá plantas que seguramente ni siquiera sabes que existen. —me saco mis lentes y los dejo a un lado unos segundos —además, todo aquí es gratis —¿Porque te obsesionan tanto las cosas gratis? —Perdón, pero no me sobra el dinero El parece no entenderlo, pero ¿Cómo podría? Ha tenido al mundo servido en bandeja de plata desde que nació. Con una cuchara de oro metida en la boca. Pero… ¿yo? Para mi es la oportunidad de brillar con la única oportunidad que alguna vez se me fue arrebatada. Para demostrar que significo algo. Para mi padre… mi familia… la gente… Quizás… quizás solo así, algún día… podrían llegar a verme…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD