—Porque solo te quiero únicamente a ti —Eros susurró con voz ronca mientras Sara lo miraba estupefacta. ¿De verdad dijo eso? El corazón de Sara dio un vuelco. —Amas el dinero —razonó mientras su mente ya no registraba lo que estaba sucediendo. Ella lo había mencionado ¿verdad? Tenía un control extraño sobre su corazón. Su corazón siempre la estaba atrayendo hacia él. —Por supuesto. A quién no le gusta el dinero —Eros contuvo la risa al ver que las expresiones de Sara cambiaban drásticamente—. Pero yo también te amo. Tal vez no tanto como mi dinero, pero aun así te amo —Eros bromeó y se inclinó para picotear su nariz mientras Sara todavía lo miraba en estado de shock. El rostro de Sara se estaba calentando. ¿Qué... estaba diciendo? Ella lo miró con asombro y sospecha. De repente, Eros

