—¡DÉJAME! —su sucia lengua rozó su cuello y sacudidas de repugnancia atravesaron su cuerpo. Ella trató de salir de su agarre usando toda su energía, pero fue en vano. Sus manos sucias comenzaron a recorrer su cuerpo haciéndola gritar más fuerte. En la desesperación y el miedo. Sara saltó de su sueño y gritó en voz alta. Su corazón latía en sus oídos. Sus ojos estaban muy abiertos por el terror. ¿Fue toda una pesadilla verdad? Tragando el nudo que se le formaba en la garganta, Sara miró a su alrededor. Estaba en un lugar desconocido, pero no parecía una prisión. Era una habitación amueblada en n***o y rojo. Se colocó un conjunto de sofás negros y rojos en una esquina de la habitación, mientras que dos puertas estaban presentes a ambos lados de la habitación. Frunció el ceño y notó la c

