—Tenemos que encontrarnos —dijo Sara inexpresiva tan pronto como atendió la llamada. —¿Pasó algo? ¿Otra vez? —exhaló, su voz sonaba como si estuviera tratando de contener la risa. Bueno. Podría ser una mala idea pedirle que haga algo cuando definitivamente iba a pedir algo a cambio, pensó Sara mientras permanecía en silencio y se mordía el labio inferior pensativamente. —¿Qué quieres Sara? —preguntó en un tono serio cuando Sara se quedó en silencio por un largo tiempo. Era una oportunidad tan buena para quitárselo de encima que quería hacer lo que decía el abuelo Magnus para que Camelia pudiera ocuparse de él en lugar de ella. El pensamiento cruzó por su mente y se encontró suspirando para sí misma. La última vez que había confiado en la ayuda de un hombre poderoso, él había intentado

