Toma su mano —Lo prometo no hay nadie más, no te lastimaría Mía — le asegura. Esas palabras fueron como alivio en su interior, ya no quería escapar de nuevo como le había sucedido en el pasado. Después de escucharlo decir eso, retomaron el viaje a su casa y sonrió. Era una noche muy espectacular, no podía describirlo con palabras pero no quería que se termine nunca esa paz a su lado. Se quedó bien el horizonte mientras una canción sonaba en la radio, pensó en el aquel pasado dónde su padre hubo un tiempo que la trato como su hija de una forma cariñosa frente a los demás y ahora sí la incluía en sus reuniones. No le ocultaba nada, le pareció extraño pero aún así no e perdió ninguna reunión laboral y aprendió todo sobre el negocio, los jugadores y la venta y compra también. Cómo manejar c

