28

1237 Words

Todo su cuerpo temblaba. Su rostro lucía pálido y su cabello desprolijo apenas había comenzado a secarse. Paula entró al hall de aquella enorme casa, que había visitado los últimos meses, con prisa. -Vengo a ver a Carlos. ¿Podría llamarlo por favor? Pero necesito un vaso de agua primero.- le dijo al señor Anselmo, uno de los empleados que bien conocía, y sin darle tiempo a responder se apresuró a caminar hasta la cocina. Había manejado aquel auto reluciente, con poco conocimiento y sin licencia. Había sido una idea tonta, pero con la adrenalina del momento no lo había llegado a analizar. Entró a la cocina de forma repentina, llevaba su buzo enorme, su cabello suelto y unos pantalones que eran más adecuados para dormir que para aquella lujosa estancia, ni siquiera lo había pensado, sólo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD