El campeonato continuó sin pausa. Carlos había conseguido exprimir sus resultados y las posibilidades de consagrarse campeón del mundo eran cada vez más cercanas. Había recorrido el mundo disputando carreras en Baku, Montreal, Jeddah, Imola, Silverstone, Suzuka y México. Habían sido meses intensos pero tan gratificantes que su cuerpo extenuado se recordaba a sí mismo que estaba a punto de lograrlo. Había visto a Paula apenas tres veces, en las que había viajado a Madrid en medio del descanso para aparecer en su departamento y demostrarle cuánto la extrañaba. Ella no podía sentirse más feliz. No habían dicho nada, no tenían una palabra que definiera su relación, pero tampoco la necesitaban. Hablaban a diario, sabían lo que les pasaba cada día, cómo se sentían y cuanto se extrañaban.

