Los ángeles caídos: Baila, ángel mío Fragmento No le he hablado de las cartas a mi abuela. No quiero que se preocupe por mí. Lleva una apacible vida, cosa que no pretendo cambiar. —¿Cuándo vas a venir a verme a Virginia? El aire puro y la naturaleza te vendrían muy bien. —No me cabe la menor duda, yaya, pero la temporada acaba de empezar y las funciones de La Bella Durmiente se prolongarán durante varias semanas. —Y después habrá un casting para un nuevo ballet que te llevarás de calle, a continuación los ensayos del nuevo espectáculo y otra vez las funciones. No acaba nunca. Agacho la cabeza, avergonzada de ser tan mala nieta. —Siento decepcionarte, yaya. Se detiene en seco para mirarme a la cara, con tanta brusquedad que mis padres tropiezan con nosotras. —No podrías decepcionar

