EMILY Me esforcé por ofrecerle a Nicholas una cena tranquila, después de la tormenta emocional que habíamos enfrentado. La charla calmada después de la cena le brindó a Nicholas la oportunidad de compartir todo lo que había sucedido con su madre, y escuche con empatía mientras él descargaba sus emociones. Quizás tu madre no acepta nuestra relación por razones de estatus, sugerí, tratando de encontrar una explicación a lo ocurrido. Nicholas asintió agradecido por la comprensión que le brindaba. Sin embargo, la noche tomó un giro inesperado cuando, al levantarme del sofá, experimente un mareo repentino que alarmo a Nicholas. La preocupación llenó sus ojos mientras yo restaba importancia a la situación, atribuyéndola al estrés. No te preocupes, mi amor. Solo fue el cansancio de todo lo qu

