Lucas hizo un movimiento a su caballo para que siguiera a Seabrook y a Weston al galopar delante de él. Montar lo había fortalecido, pero no le había aportado ninguna perspectiva. Todavía no tenía idea de qué quería hacer o qué dirección debía tomar. Tal vez era hora de regresar a Londres y prepararse para encontrar una dama dispuesta a convertirse en su novia. Lady Samantha habría sido una buena elección, pero ya no era una opción. Si Lucas quería algún tipo de paz de los constantes alborotos de su padre, tendría que casarse, cuanto antes mejor. Seabrook y Weston se detuvieron. Se encontraban paseando por el borde de los acantilados de la finca Weston. En especial, a Lucas nunca le había gustado andar junto a ellos, y no veía el atractivo de sentarse a horcajadas sobre un caballo mientra

