Haley: Tome los quinientos dólares que le pedí a ese idiota y me marche de la clínica, Rose no había llegado, estaba por tomar el taxi cuando ella bajo de uno, inmediatamente le pedí que no se bajara, que nos fuéramos a otro sitio porque necesitaba hablarle, alejarme de todo y llorar de la desesperación y de los planes que me cambiarían totalmente. –¿Qué te pasa, Haley? Me estas asustando. –Estoy embarazada– solté sin más, sin medir la reacción de la loca de mi jefa y amiga. Ella palideció como un papel, mientras el conductor solamente nos escuchaba. –¿¡ESTAS BROMEANDO!? ¿VERDAD? –No me grites, y si, estoy bromeando– dije tranquila, ella me vio y me puse a llorar. –Definitivamente no estas bromeando… ¿Qué está pasando? ¿Es del doctor? ¿es por eso por lo que te quieres casar con

