MIÉRCOLES, 24 DE AGOSTO DE 2005 -- 23:30 horas "Señor Ballantyne, ¿puedo llamarle Gerry?" Los grandes hombres de cabello oscuro, vestidos incómodamente con traje y corbata, se movían inquietos en el asiento de los testigos mientras Lew caminaba a su alrededor, con el mismo aspecto que un tigre rodeando a un cerdo atado en un claro. "Sí, ese es mi nombre." Lew lo miró y juro por Dios que parecía un poco de baba en el borde de su boca mientras imaginaba hundir sus dientes en la tierna carne de Gerry. Bien, Gerry, a ver si lo entendemos. Eres camarero y te gusta buscar en las páginas de citas... compañía femenina. ¿Es correcto? —Sí. Y qué. No hay ninguna ley que prohíba tener encuentros casuales, al menos no lo último que supe. Me gustan las mujeres, y a ellas les gusto. Me funciona. L

