¿Te gusta esa nena? Pensé que ese maldito coño se iba a cerrar de golpe por un momento. Vaya, cuando te corres, te corres. Él se apartó y ella casi gimió, pero la agarró por las caderas, la giró boca arriba y la embistió con tanta fuerza que su cabeza golpeó la tabla de la cama. La clavó una vez, luego se apartó hasta que solo la enorme y gorda cabeza quedó dentro de ella. Se agachó, agarró sus dos pechos y los levantó. Fue doloroso, pero fue como si todas las terminaciones nerviosas se hubieran desconectado a la vez. Se metió uno en la boca, mordió el pezón y volvió a morder con más fuerza hasta que ella jadeó. Sintió que iba a arrancárselo de un mordisco, pero ella no podía dejar de desearlo. "Dios, ojalá todavía tuvieras leche en estos. Me encantaría ordeñarte. Beberte." Mientras la

