Una noche... tuve un sueño... Me desperté y Bill estaba acostado en la cama a mi lado... y lo odié... Dios mío, lo odié. No era aversión, ni rabia, sino odio. Fui a la caja fuerte donde guardamos una Glock para protegernos. La mantenemos cargada porque está guardada bajo llave. La saqué y volví a la cama. Y era como si hubiera una niebla, o algo así, alrededor de la cama. Podía verlo acostado allí, y sabía que era él, pero su rostro era difícil de distinguir. Y era como si estuviera despierto viéndome soñar y supe que no tenía motivos para odiarlo tanto como yo. Sostuve la Glock frente a mí con ambas manos, como me había enseñado Bill, la centré en su cabeza y apreté el gatillo. Una y otra vez hasta que no me quedaron balas. Me desperté gritando y Bill me abrazaba. Quería abrazarlo y ap

