Capítulo 36. Los rumores continúan... Brisa entró a su oficina y se quedó detrás de su escritorio como si esté fuera una tabla de salvación. Se sentó, respiró hondo y encendió el computador, intentando concentrarse con los pendientes del día. Sin embargo, apenas pasaron veinte minutos cuando sintió la presencia de Alonso cerca de allí. El presidente Esquetini no pudo evitar detenerse frente a ella, con su traje perfectamente entallado, la mirada fija en sus ojos y una sonrisa que era tan peligrosa como encantadora. -- Brisa, ¿puedes venir un momento a mi oficina? – le preguntó en voz alta, sin rodeos. Ella cerró los ojos un momento, ¿estaba escuchando bien...? el CEO de la empresa le acababa de preguntar si podía ir a su oficina... ¿Por qué no se lo ordenó y ya? ¿Por qué tuvo que pr

