Capítulo 29. Una Visita Inesperada... El lunes por la mañana, la oficina parecía un mundo aparte. Alonso estaba distante, frío, volviendo a ese jefe inalcanzable que Brisa había conocido los primeros días. Pero ella no podía ignorar que había algo más. No era solo profesionalismo... era tensión. Una tensión que crecía más y más dentro de él. Ese día, mientras organizaban unos documentos en la sala de reuniones, sus manos se rozaron. Brisa se alejó un paso, consciente del estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo. -- No deberías seguir jugando con fuego – le dijo sin mirarlo. -- ¿Y si me gusta quemarme? – le respondió él, con la voz ronca del deseo. Brisa giró para encararlo. La cercanía era demasiado peligrosa. Sus labios estaban a pocos centímetros. Él levantó la mano hacia

