—En el casino, señor. Desde anoche. Dante intercambió una mirada rápida con Jarek ese bastardo de Lorenz debía estar allí supervisando los cargamentos, no tirando dinero en una de las mesas que pertenecían a los Brown. Dante observó el inventario incompleto, las cajas sin revisar y los registros sin actualizar. —Bien —dijo finalmente, con tono seco. Comenzó a dar instrucciones sin dudar. Ordenó que trajeran las listas actualizadas del stock, pidió abrir dos contenedores y revisó parte del armamento él mismo junto con Jarek. Hizo preguntas puntuales, claras, sobre fechas de llegada, cantidades pendientes, proveedores y rutas. Nadie se atrevió a titubear al responder. Su forma de organizar, de señalar fallas y proponer soluciones rápidas demostraba por qué era él quien heredaría el impe

