CAPÍTULO 27 Una presencia que no debió salir del Inframundo ingresa y las almas que habitan en él lo observan pasar, tembloroso y sin dejar de sentirse pequeño porque sabía que estaba a punto de ser castigado por lo que acababa de hacer. Las almas se apartaban para permitirle el paso y una melodía horrible sonaba de fondo, cosa que, de cierta forma, lo atemorizó por alguna extraña razón. Entonces ve a la distancia algo que hace detener su caminar y se queda allí, helado y con los labios temblorosos, imaginando cosas horribles que podrían llegar a sucederle. Un hombre alto, corpulento y de cabello anaranjado lo ve a metros, con los brazos entrecruzados y con el pecho desnudo, algo sudoroso porque quizás ha estado entrenando por aquellos dos, casi tres, años en la oscuridad entrenan

